Fotos

Parque Avellaneda

 

Fotos del Parque Avellaneda

A la derecha; Busto del Gral. San Martín.
Ocurrió que algunos "amigos del bronce" se habían robado todas las placas y la Municipalidad retiró la escultura de bronce antes que se la llevaran también. Luego la repusieron tras colocarle prudentes anclajes a la base.


Busto conmemorativo del
General Hilario Lagos

El 27 de noviembre de 1975 la Municipalidad aceptó la donación de un busto del Gral. Hilario Lagos, ofrecido por sus descendientes para ser emplazado en el Patio de Honor de la “Escuela de Aprendices Manuel Belgrano”, que funcionaba en la Casona de los Olivera. Fue descubierto el 1° de diciembre de 1975 en conmemoración del “Pronunciamiento de Luján”, hecho político-militar que finalizó con el sitio de la Ciudad (1852/53), en un intento de incorporar la Provincia de Bs. As. a la Confederación Nacional. Cuando se restaura el edificio a fines de los ‘90, el busto fue retirado y entregado en guarda a la dirección de monumentos. Allí estuvo hasta que, a propuesta de la Junta de Estudios Históricos del Barrio Parque Avellaneda y con aprobación de la MTC, se logró la restauración y restitución de este patrimonio barrial el 3 de marzo de 2008, en el aniversario del barrio.

GENERAL HILARIO LAGOS
Fallecimiento 5 de julio de 1860

 Militar federal, comandante de Rosas. Después de Caseros, condujo la rebelión de quienes en Buenos Aires querían unirse a la Confederación de Urquiza.

Nacido en Buenos Aires, Hilario Lagos se unió a los húsares de esa ciudad en 1824 y dedicó la mayor parte del resto de su vida a la carrera militar; durante la década de 1830 luchó en diversas campañas contra los indios del sur de la provincia de Buenos Aires; en 1840 fue incorporado al ejército de Rosas bajo Oribe para luchar contra las invasiones unitarias conducidas por el general Juan Lavalle; se distinguió igualmente por su coraje en la batalla como en su caballerosidad desplegada luego de sus victorias en Quebracho Herrado y Famaillá; después de su regreso a Buenos Aires, se lo asignó, con una división, al ejército de Urquiza en Entre Ríos, donde permaneció hasta que este último se pronunció contra Rosas.

Renuente a la idea de volverse contra Rosas, el coronel Lagos obtuvo un permiso de Urquiza para regresar a Buenos Aires; en Caseros comandó una división de caballería del ejército de Rosas; fue uno de los últimos en abandonar el campo de batalla.

Desaparecido Rosas, Lagos apoyó a Urquiza y a su idea de una organización nacional verdaderamente federal de las provincias; calificado de "auténtico federal", fue uno de los conductores del grupo "chupandinos", compuesto por ciudadanos de Buenos Aires que deseaban unir sus provincias hermanas en la Confederación ; a fines de 1852, cuando la provincia de Buenos Aires rehusó aceptar el Acuerdo de San Nicolás y cooperar en el congreso constituyente reunido en Santa Fe, estalló un conflicto entre los provinciales de Buenos Aires y los porteños de la ciudad; asumiendo el liderazgo de este movimiento, Lagos intentó usar esta fuerza para introducir a Buenos Aires en la Confederación ; mediante un golpe de Estado provocó la renuncia de Valentín Alsina como gobernador (tanto por razones políticas como personales) y luego presentó el movimiento a Urquiza, invitándolo a hacer uso de estas fuerzas para incorporar a la provincia de Buenos Aires a la Confederación con las otras trece provincias.

Urquiza que esperaba utilizar la diplomacia y la negociación antes que la fuerza se sintió sumamente molesto por esta situación; sin embargo, la ciudad de Buenos Aires fue sitiada por Lagos durante siete meses; luego las fuerzas sitiadoras se disolvieron cuando la ciudad, haciendo uso de su arma defensiva más poderosa -el dinero- sobornó al comodoro John Halsted Coe, marino mercenario norteamericano que había comandado las fuerzas navales del bloqueo de Urquiza en el Río de La Plata , y posiblemente a algunos de los sitiadores de tierra; muchos de los soldados de Lagos manifestaron resentimiento hacia la federación de Buenos Aires.

El Congreso exigía que la paz fuera negociada y los diplomáticos británicos y norteamericanos ofrecieron sus servicios para el arreglo de esta situación; se concedieron algunas amnistías, pero muchos de los dirigentes más recalcitrantes fueron exiliados; también lo fue el coronel Lagos, que despojado de su rango militar y privado de sus propiedades fue a Santa Fe; en 1857 el gobierno de Buenos Aires ofreció restituirle su rango, así como la totalidad de sus privilegios militares si se avenía a cooperar en la lucha contra las crecientes depredaciones indias en el sur; rechazó este ofrecimiento prefiriendo compartir la suerte de sus compañeros de exilio; más tarde regresó a su ciudad natal, donde murió en 1860.

Fuente: Mario Pacho O’Donnell - La historia que no nos contaron

Colaboración de Agrupación Patricios Reservistas

Se permite la reproducción citando la fuente: www.lagazeta.com.ar

 

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