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GENERAL HILARIO LAGOS
Fallecimiento 5 de julio de 1860
Militar
federal, comandante de Rosas. Después de Caseros, condujo la rebelión de
quienes en Buenos Aires querían unirse a la Confederación de Urquiza.
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Nacido en Buenos
Aires, Hilario Lagos se unió a los húsares de esa ciudad en 1824 y
dedicó la mayor parte del resto de su vida a la carrera militar;
durante la década de 1830 luchó en diversas campañas contra los
indios del sur de la provincia de Buenos Aires; en 1840 fue
incorporado al ejército de Rosas bajo Oribe para luchar contra las
invasiones unitarias conducidas por el general Juan Lavalle; se
distinguió igualmente por su coraje en la batalla como en su
caballerosidad desplegada luego de sus victorias en Quebracho
Herrado y Famaillá; después de su regreso a Buenos Aires, se lo
asignó, con una división, al ejército de Urquiza en Entre Ríos,
donde permaneció hasta que este último se pronunció contra Rosas. |
Renuente
a la idea de volverse contra Rosas, el coronel Lagos obtuvo un permiso
de Urquiza para regresar a Buenos Aires; en Caseros comandó una división
de caballería del ejército de Rosas; fue uno de los últimos en abandonar
el campo de batalla.
Desaparecido Rosas, Lagos apoyó a Urquiza y a su idea de una
organización nacional verdaderamente federal de las provincias;
calificado de "auténtico federal", fue uno de los conductores del grupo
"chupandinos", compuesto por ciudadanos de Buenos Aires que deseaban
unir sus provincias hermanas en la Confederación ; a fines de 1852,
cuando la provincia de Buenos Aires rehusó aceptar el Acuerdo de San
Nicolás y cooperar en el congreso constituyente reunido en Santa Fe,
estalló un conflicto entre los provinciales de Buenos Aires y los
porteños de la ciudad; asumiendo el liderazgo de este movimiento, Lagos
intentó usar esta fuerza para introducir a Buenos Aires en la
Confederación ; mediante un golpe de Estado provocó la renuncia de
Valentín Alsina como gobernador (tanto por razones políticas como
personales) y luego presentó el movimiento a Urquiza, invitándolo a
hacer uso de estas fuerzas para incorporar a la provincia de Buenos
Aires a la Confederación con las otras trece provincias.
Urquiza
que esperaba utilizar la diplomacia y la negociación antes que la fuerza
se sintió sumamente molesto por esta situación; sin embargo, la ciudad
de Buenos Aires fue sitiada por Lagos durante siete meses; luego las
fuerzas sitiadoras se disolvieron cuando la ciudad, haciendo uso de su
arma defensiva más poderosa -el dinero- sobornó al comodoro John Halsted
Coe, marino mercenario norteamericano que había comandado las fuerzas
navales del bloqueo de Urquiza en el Río de La Plata , y posiblemente a
algunos de los sitiadores de tierra; muchos de los soldados de Lagos
manifestaron resentimiento hacia la federación de Buenos Aires.
El
Congreso exigía que la paz fuera negociada y los diplomáticos británicos
y norteamericanos ofrecieron sus servicios para el arreglo de esta
situación; se concedieron algunas amnistías, pero muchos de los
dirigentes más recalcitrantes fueron exiliados; también lo fue el
coronel Lagos, que despojado de su rango militar y privado de sus
propiedades fue a Santa Fe; en 1857 el gobierno de Buenos Aires ofreció
restituirle su rango, así como la totalidad de sus privilegios militares
si se avenía a cooperar en la lucha contra las crecientes depredaciones
indias en el sur; rechazó este ofrecimiento prefiriendo compartir la
suerte de sus compañeros de exilio; más tarde regresó a su ciudad natal,
donde murió en 1860.
Fuente:
Mario Pacho O’Donnell - La historia que no nos contaron
Colaboración de Agrupación Patricios Reservistas
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