Introducción

Parque Avellaneda

   

La tormenta del 4 de abril de 2012

ORIGEN DE LA VIRGEN DE PARQUE AVELLANEDA

 Nuestra Sra. de los Remedios

En esta imagen de la Virgen reposa buena parte de la historia de este sector de la ciudad. El casco de la que fuera estancia de los Olivera, hoy Parque Avellaneda, reconoce su presencia desde el origen mismo de la propiedad. La "Chacra de los Remedios", tal como se la conoce aún hoy en día, fue el hogar de esta imagen que, con el correr de los tiempos y luego de la venta de los campos para transformar la chacra en espacio público, se trasladó hasta su nueva y actual morada.  La Capilla Tutelar donde se la venera está situada en la calle Francisco Bilbao 4310, esquina Moreto.

 La Hermandad de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo poseía en 1755 la capilla de San Miguel (actualmente parroquial) y un oratorio a Nuestra Señora de los Remedios, patrona menor de la ciudad. Luego la virgen fue colocada en su altar mayor, siendo sacada (en las fechas festivas) en procesión por las calles del barrio.

Con el fin de buscar fondos para financiar la construcción de un hospital, uno de sus pilares, el Padre González, alma de la comunidad, viaja a España por un tiempo prolongado. A su regreso encuentra a su iglesia de San Miguel, amenazada de derrumbe y de acuerdo con el Hermano Mayor de la Hermandad, don Diego de Salas, resuelve levantar un nuevo templo. Aquí encontramos mención a su Chacra de Los Remedios, relatándose el hecho de que sus criados trabajaban allí en la fabricación de ladrillos para la obra.

En 1801 murió el virtuoso padre González Islas y en 1822 se disolvió la Hermandad.

Las tierras son arrendadas entonces por el Sr. Miranda, sumándosele luego Domingo Olivera. Este último aportó a la sociedad como primer capital un lote de 50 vacas que le había ofrecido su amigo Mariano Fernández, para establecer un tambo. Llegada la señora Dolores Piriz Feliú de Olivera (esposa de Domingo) a la antigua Chacra de los Remedios, su primer cuidado fue tratar de ordenar aquello que había quedado tanto tiempo abandonado.

Cuál no sería su sorpresa al encontrar entre un hacinamiento de cosas inútiles una pequeña imagen, igual en un todo a la Virgen de los Remedios venerada en San Miguel, pero tan destrozada que había sido arrojada entre los desperdicios. La recogió cuidadosamente y corrió a comunicar a su marido el hallazgo, rogándole quisiera hacerla restaurar. Objetó éste su situación difícil del momento y estando en su conversación, llegó apresuradamente uno de los peones a comunicarle el extravió de las cincuenta vacas que no se encontraban a pesar de haberlas buscado minuciosamente antes de dar aviso. En la época no se conocían los alambrados por lo que no era de extrañar que los animales pudieran alejarse.

“Si la Virgen de los Remedios, a quien ruego te las encuentre, nos las devuelve ¿la harás componer?” pregunta la señora. “Con toda seguridad”, le responde su marido. Apenas han pasado unas horas cuando llegan las vacas de vuelta al redil, después de haberlas encontrado a bastante distancia, solas en grupo, más allá de Morón.

Cumpliendo con su promesa, coloca a la Virgencita con el niño en la habitación de entrada, en el antiguo “recibimiento”, lo que sería hoy nuestro “hall” o “living room”, sobre una repisa colocada a regular altura, circundada por una verja

La Virgen lucía una corona de plata sobre la cabeza inclinada y un ramo de hierbas aromáticas. Poseía un manto y vestido blanco y plateado. Desde esa ubicación vio crecer a toda una generación, siendo visitada por gentes de diversos lugares, quienes eran atraídos por la fama de los milagros que hacía, especialmente en los males de la vista.

Al morir Domingo Olivera, la casa con su imagen venerada, pasa a manos de su tercer hijo, Nicanor. Al levantar otro piso sobre la antigua casona, la esposa de éste, María Antonia Ramos Mejía y Madero, dispone una mesa altar en una habitación de la nueva torre cuyas tres ventanas daban al poniente, colocando a la Virgen de los Remedios junto a otra antigua imagen de Nuestra Señora del Rosario que había pertenecido a su madre misia Francisca Madero de Ramos Mejía.

Cuantas veces al atardecer caían de soslayo los últimos reflejos de sol que se abrían paso entre la espesa arboleda y llenaban de luz y de sombra al “Cuarto de la Virgen” como se le llamaba y donde estaban congregados los niños que esperaban que comenzara el rosario. ¡Con qué misterio brillaba la cruz de plata que remataba la antigua corona, semejantes a las que se ven en las imágenes coloniales de Perú y Bolivia! ¡Con qué serena mirada penetrante llegaba la Virgencita hasta lo más hondo de las almas infantiles que iban siempre allí para deponer a sus plantas todas sus cuitas! ¡Todos los visitantes de la casa, que eran muchos y muy especialmente los que le pertenecían, las familias de aquellos que se habían formado bajo su mirada, nunca dejaban de saludarla.

Después de cumplido el siglo de nuestra independencia, el entonces intendente Dr. Joaquín S. de Anchorena, quiso hacer de nuestra capital una ciudad europea, dotándola de bosques que la embellecieran y la higienizaran, dando al mismo tiempo esparcimiento a los pobladores de los barrios apartados. Adquirió pues el parque de “los Remedios” hoy Parque Avellaneda y la Virgen salió de allí con sus dueños. 

Una de las descendientes pensó que la Virgen de los Remedios pertenecía de hecho a ese lugar que ya le estaba consagrado y en memoria de sus abuelos, cedió una manzana para ella, a los padres Salesianos, esos santos y esforzados pioneros de Cristo en las pampas solitarias y en los Andes, cuyo granito se levanta como pedestal para la estatua que la República pide para el Beato Don Bosco, que dirigió esos ardientes misioneros y eximios educadores de la juventud, para que allí impusieran su culto y levantasen un colegio.

Resistiéndose a empezar nuevas obras sin tener como sostenerlas, se formó una comisión de familia bajo la Presidencia Honoraria de la única sobreviviente entonces de aquella generación, la Sra. Mercedes Benguria de Olivera, quien murió antes de terminar la modesta capilla que contribuyeron a levantar los que en la familia estaban en condiciones y con la generosa ayuda de otras personas.

Cuando esta se hubo terminado, entregó la Virgen, la Sra. Dolores Martínez de Olivera, viuda de Domingo Olivera, que fue el último dueño de “Los Remedios” y a quienes había acompañado en sus varios lugares de residencia en la ciudad y en el campo.

Fue la Madre de “Los Remedios” que invocaron las pobres huérfanas de San Miguel; y antes que ellas el santo Padre González en sus afanes de caridad; quien hizo luego la felicidad de una familia y por fin, supo exponerse al culto público para que su mirada serena calme las tormentas en el corazón de los que la rodean y la invocan.

¡Virgen de los Remedios y Señora Nuestra! Tú eres la imagen de la paz, de la paz del alma y de la paz en la tierra. Ciñes corona y vistes manto real, para recordarnos que la vida es imposible, sin Obediencia, sin Orden, sin Autoridad. Nos ofreces a tu Hijo –Niño y Excelso – para que derrame sobre nosotros el amor. El amor de Dios que hace que lo soportemos todo, y el amor a los hombres por quienes El dio su sangre y su vida.

¡Virgen de los Remedios! los próceres de Mayo te siguieron por las calles en su infancia. Bajo Tu advocación curaron las heridas de quienes nos dieron patria. ¡Cura Tú hoy, las del alma de quienes nos la quieren quitar! Vuelve a los labios de los niños tu dulce Nombre; y allí donde un día fuiste Reina, sé Misionera y sé Redentora, derramando el aroma de tus hierbas medicinales, que harán el milagro de crear la nueva generación, compuesta de mil facetas, fuerte contra tus enemigos y los de la Patria.

Elvira Olivera de Fragueiro


Una antigua vecina del barrio, la Sra. Martha Ferrari, me contó que en su niñez, ella jugaba y paseaba por este y que es hallaba totalmente cercado por rejas y alambradas. Esto mismo me confirma el Dr. Arias, agregando que se habilitaba el acceso a las 8:00 de la mañana y se cerraba a partir de las 18:00 horas quedando bajo la custodia de la Policía Federal que mandaba a patrullar con un piquete de policía montados. Estas medidas se imponen en la actualidad ante la presencia de delincuentes y sobre todo del momento en que el Gobierno maravilloso que tenemos piensa liberar la tenencia de drogas. Tal vez más tarde venderán la droga en los kioscos y otros negocios.

Antiguos portones y pérgola del acceso principal que poseía el Parque Nicolás Avellaneda, intersección de Lacarra y Directorio. (Fotografía cedida por la Sra. Teresa Dagnino de García).

Tomado de: Emilio Juan VAT’TUONE “El barrio de La Floresta”

Reminiscencias de su pasado

Buenos Aires, Municipalidad de 1a Ciudad, 1977


   ¿Hubo un cementerio en el Parque Avellaneda?

Daniel Schavelzon (arquitecto y experto en arqueología urbana) en un artículo publicado en enero del 2001 en la revista "Todo es Historia", habla de los "tesoros del pasado" que podemos llegar a encontrar en la medida que excavemos el suelo que hoy pisamos.

Así hace referencia a los restos de la antigua Recova que seguramente se encuentran bajo los terrenos de la actual Plaza de Mayo, o a los vestigios del caserón de Rosas que se hallan ocultos bajo el césped de Palermo, o el cementerio de afro-porteños del siglo XVIII escondido bajo el piso de adoquines de la plaza Roberto Arlt...

Con referencia al Parque Avellaneda dice: "El Parque Avellaneda es la única estancia cuyo casco completo ha quedado dentro de la ciudad. ¿Podríamos intentar interpretar los cambios de uso que se le dió al terreno a lo largo del tiempo, o los cambios en el clima, o las alteraciones del paisaje, estudiando el suelo y lo que en su interior se esconde?. Si, podríamos hacerlo y algún día se hará...

Refiriéndose a un hallazgo realizado en terrenos del parque Schavelzon nos explica:

Estos son los restos de una lápida encontrada tras una excavación realizada en el Parque Avellaneda. A mediados del siglo XIX los cementerios municipales fueron desmantelados y los fragmentos de las lápidas descartadas eran rotos y quemados para luego usarlos como relleno en las zonas bajas (foto colección del Sr. Schavelzon).

Cabria ahora preguntarnos, ¿que hacía esa lápida allí?. ¿Eran apenas fragmentos de mármol traídos de otro sitio con el único objetivo de rellenar el terreno? (en tal caso sería de esperar que se hubiesen encontrado muchos más restos), ¿o tal vez en el territorio de la antigua Chacra de los Remedios se dio sepultura a algún miembro o sirviente de la familia que habitaba el lugar?. Por ahora la respuesta no aparece nítida ante nuestros ojos...

La Ciudad de Buenos Aires cambia día a día. Muchas de sus modificaciones, de sus obras, como la construcción de nuevos y grandes edificios, implican la excavación de grandes masas de terreno. Seguramente, en tales casos, vestigios de nuestro pasado remoto se deshacen sin que siquiera nos enteremos. La cuestión no es detener el progreso. El paradigma de la modernidad debería incluir también a la preservación de aquellas cosas que nos dicen quienes fuimos, que nos hablan de nuestro pasado, que nos traen la palabra y los actos de la vida diaria de nuestros antiguos vecinos. En definitiva, deberíamos poner tanto énfasis en la construcción de nuestro futuro como en la reconstrucción de nuestro pasado, de nuestra historia, de nuestra compleja y rica identidad ciudadana.

Carlos Davis


El Túnel de Parque Avellaneda

Varios son los relatos que coinciden en señalar su existencia. Está el testimonio de los antiguos habitantes que recuerdan haber recorrido, cuando chicos, los primeros metros del viejo túnel accediendo a través de una entrada disimulada que existía en el casco principal de la estancia; y está también el testimonio de aquellos que presenciaron las obras realizadas en las proximidades de la añosa Villa Ambato (hoy ocupada por la escuela Técnica Nº 8) y que coinciden en señalar la existencia de un túnel que fue eficazmente tapiado para evitar inconvenientes mayores

El sector que hoy ocupa el parque fue primitivamente propiedad de la Hermandad de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo quienes arribaron al solar en el siglo XVIII. Para el año 1755 habían erigido un oratorio consagrado a la Virgen de los Remedios y un asilo de huérfanas. Con posterioridad la propiedad fue adquirida por la familia Olivera quien construyó el casco principal de la chacra y una residencia más pequeña conocida como Villa Ambato ubicada a unos 550 m de la anterior. Se supone que con la función de interconectar defensivamente ambas edificaciones se socavó un túnel que aún espera ser redescubierto y estudiado para satisfacción de historiadores, arqueólogos urbanos y orgullo de vecinos.


Casco de la antigua "Chacra de los Remedios"

  Varios son los relatos que coinciden en señalar su existencia. Está el testimonio de los antiguos habitantes que recuerdan haber recorrido, cuando chicos, los primeros metros del viejo túnel accediendo a través de una entrada disimulada que existía en el casco principal de la estancia; y está también el testimonio de aquellos que presenciaron las obras realizadas en las proximidades de la añosa Villa Ambato (hoy ocupada por la escuela Técnica Nº 8) y que coinciden en señalar la existencia de un túnel que fue eficazmente tapiado para evitar inconvenientes mayores.


Vista satelital de la zona referenciada: arriba y a la izquierda, marcada con un punto rojo se encuentra "Villa Ambato"; en la parte inferior de la fotografía el punto rojo nos indica la ubicación de la "Chacra de los Remedios". En naranja aparece una de las trazas posibles del túnel de los Olivera.


INVESTIGAN LA EXISTENCIA DEL TÚNEL DEL PARQUE AVELLANEDA

En busca del túnel perdido

01/09/2006 - Por primera vez en más de un siglo de presencia enigmática y misteriosa, en la mañana del miércoles 23 de agosto, el supuesto túnel existente en el subsuelo del Parque Avellaneda comenzó a ser investigado por un grupo de especialistas. El equipo de técnicos y científicos pertenece a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. El grupo, encabezado por la Dra. Ana Osella y el Dr. Luis Lanata, se encuentra coordinado por el Lic. Marcelo Weissel (Arqueólogo, Especialista en Arqueología Urbana) quien logró reunirlos con el fin de rastrear al túnel que uniría la Chacra de los Remedios con Villa Ambato, y que dataría del siglo XIX.

Sin necesidad de realizar encuesta alguna me arriesgaría a decir que todos los vecinos adultos de la zona escucharon hablar alguna vez del túnel del Parque Avellaneda.
De la misma manera, una ínfima minoría podría aportar algún dato concreto. En general, todos preceden sus relatos con el clásico deslinde del "dicen que..."

Con el correr de los años el folclore barrial fue otorgándole al túnel distintos usos y recorridos, que en líneas generales siguen los mismos principios lógicos que le fueron aplicados al resto de los túneles de Buenos Aires.

En este caso, sin embargo, los usos no pudieron ser demasiados. Al no estar cerca de la ribera de ningún río la función de canal de contrabando de mercaderías o esclavos es completamente ilógica. Tampoco existían templos en la zona como para otorgarle el mérito de servir de canal comunicacional, o de pasaje secreto, para las actividades (sanctas o no tanto) de los clérigos de entonces.

La única lógica explicación que justificaría su construcción a mediados del siglo XIX, es la de servir de paso secreto  entre dos construcciones que eran de las pocas existentes en un lugar de chacras alejadas de los límites de la ciudad.

El túnel, de existir, debería unir la Chacra de los Remedios (actual Centro Cultural) con Villa Ambato (ET Nº 8 "Paula Albarracín de Sarmiento").

Haga click sobre la imagen para ampliar.

Vista satelital de la zona referenciada: arriba y a la izquierda, marcada con un punto rojo se encuentra "Villa Ambato"; en la parte inferior de la fotografía el punto rojo nos indica la ubicación de la "Chacra de los Remedios". En naranja aparece una de las trazas posibles del túnel de los Olivera.

Desde hace años el Lic. Marcelo Weissel, Arqueólogo, especialista en Arqueología Urbana, investigador de la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, tenía al túnel de Parque Avellaneda en su agenda de lugares de interés.

En sus visitas al parque recogió el testimonio de algunos vecinos mayores que decían haber visto, y hasta recorrido, parte del túnel en su muy lejana niñez.

Con tales datos la investigación parecía justificarse. Apenas faltaba conseguir entonces los recursos humanos y técnicos para detectar la presencia esquiva del ya casi mítico túnel.

Existían dos métodos posibles: el directo, consistente en ir a la pesquisa del túnel excavando el terreno; y el indirecto, que infiere la presencia de la oquedad a través del estudio de ciertos parámetros del suelo (tales como su conductibilidad eléctrica o su permeabilidad magnética) manteniendo intacto el paisaje. El Lic. Weissel se inclinó por el último.

En su decisión quizá haya influido el hecho de que el método geoprospectivo es más rápido (en un día de trabajo se puede obtener suficiente información de un área extensa como para dar una idea acabada de la conformación de su subsuelo), a la vez que presenta menos inconvenientes para su concreción (al ser un método rápido y no invasivo no modifica el paisaje ni altera el normal uso del lugar).

El Lic. Weissel encaró la empresa logrando el apoyo y colaboración de un grupo de prestigiosos técnicos y científicos de la Universidad de Buenos Aires, muchos de los cuales habían participado de proyectos similares de investigación en las Provincias de Catamarca (restos enterrados de ruinas preincaicas) y Misiones (subsuelo de San Ignacio).

Trabajando a contrareloj, lo único que faltaba era la autorización para poder operar en los terrenos lindantes a la Chacra de los Remedios. Finalmente se obtuvo el permiso correspondiente del nuevo administrador del Parque Avellaneda, Dr. Alberto Olveira Rial.

En busca del túnel de Parque Avellaneda

En la mañana del miércoles 23 de agosto arribó a las inmediaciones de la Chacra de los Remedios la Dra. Ana Osella (Directora del grupo de Geofísica Aplicada y Ambiental -GAIA- que depende del departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires) quien contó con la colaboración del Dr. Matías de la Vega, Dr. Néstor Bonomo, Dra. Patricia Martinelli, Lic. Victoria Bongiovani y el Lic. Luis Martino (Investigadores y becarios del CONICET). También participó de los trabajos el Dr. Luis Lanata (Arqueólogo, quien trabaja para la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA)

Para realizar la prospección geofísica del terreno se utilizaron dos métodos, uno eléctrico y el otro electromagnético. Estos formas no invasivas de investigación generan una especie de tomografía del subsuelo que nos permite "ver" o inferir la presencia de objetos enterrados o de túneles.

Método eléctrico

Sobre una línea recta de unos 80 metros de largo (tendida a pocos metros de la reja perimetral de la Chacra de los Remedios, lado Norte) se fueron ubicando, incados en el piso, una serie de electrodos de unos 30 cm de largo separados por una distancia de 1,5 m

Estos electrodos estaban conectados a un equipo que permitía realizar mediciones de la conductibilidad eléctrica del terreno. Este parámetro es una condición o cualidad del subsuelo que se estudia, por lo que es de esperar que no presente grandes cambios cualesquiera sea el par de electrodos considerados. De presentarse un cambio o perturbación podría deberse a la presencia de cuerpos extraños bajo el suelo (o su ausencia en el caso de un hueco o túnel).

Según las condiciones del piso (humedad, componentes, etc.) el instrumental empleado puede llegar a detectar anormalidades del subsuela hasta los 8 ó 9 metros de profundidad.

Las mediciones se tomaron durante varias horas. Los datos serían bajados luego a una PC para poder interpretarlos, estudiarlos y sacar posibles conclusiones en base a los objetivos que el grupo se había trazado en su investigación.

Dra. Ana Osella (Directora del grupo de Geofísica Aplicada y Ambiental -GAIA-) y el Lic. Marcelo Weissel (Arqueólogo Urbano, Dirección de Preservación del Patrimonio GCABA)

Método electromagnético

La búsqueda era similar aunque el método empleado fuera otro. Se trató de "peinar" o "barrer" un área previamente marcada y delimitada con un aparato que genera un campo magnético definido.

El subsuelo del terreno "perturba" o "deforma" el campo magnético generado por el instrumento. De existir un objeto enterrado de distinta permeabilidad magnética (podría ser un sólido, un líquido o un hueco) el aparato lo registra.

Luego de realizar un número considerable de mediciones, éstas fueron "bajadas" o copiadas a una notebook (pequeña computadora portatil) para su posterior lectura e interpretación.

Posicionamiento satelital

Para lograr el justo posicionamiento de cada uno de los puntos estudiados se utilizó un sofisticado dispositivo de GPS (Sistema de Posicionamiento Global) diferencial .


Dr. Luis Lanata (Facultad de Filosofía y Letras de la UBA) operando el GPS

El aparato en cuestión permite ubicar o definir cualquier punto del terreno con una precisión de 1 cm aprovechando su capacidad de interacción satelital.

Palabras Finales

Las mediciones se dieron por concluidas luego de horas de intensa labor. Los equipos se guardaron, los expertos se retiraron, y el sol cayó tras los árboles como finalizando un capítulo dentro de nuestra fantástica historia vecinal.

Seguramente el miércoles 23 de agosto del 2006 quedará marcado para siempre como el día en que intentamos comunicarnos con una de las historias más representativas y antiguas de nuestra identidad barrial.

Sólo resta esperar que en poco tiempo más el informe con la interpretación de los datos obtenidos llegue a nuestras manos, brindando respuestas simples a los antiguos interrogantes, o generando quizás nuevas preguntas que nos provoquen e interpelen en busca de una argumentación clara, satisfactoria y pretenciosamente definitiva...

Carlos Davis


Totalmente remodelado, reinauguraron el Antiguo Natatorio del Parque Avellaneda

Por Roberto H. González Táboas

EL jueves 23 de octubre de 2008, se abrieron las grandes puertas de bronce del Antiguo Natatorio del Parque Avellaneda, restaurado en su exterior y refuncionalizado en su interior, para recibir a los 78 alumnos de la nueva escuela media (dos 1º años y un 2º), sus docentes y sus padres y algunos vecinos. Venían del Saavedra, donde se habían iniciado las actividades de la escuela el 7 de marzo del año pasado, para instalarse en el nuevo edificio que tiene belleza y luminosidad.

Después de 3 años de trabajos edilicios y de 8 años de planificación y gestión llevadas a cabo por el Grupo Promotor de la Mesa de Trabajo y Consenso del Parque Avellaneda dinamizado por el vecino Fabio Oliva y el Director de la Escuela Marcelo Miyasato que, con inteligencia y persistentemente, articularon y acompañaron el trabajo de funcionarios, personal del parque y vecinos de los grupos de trabajo de educación, cultura y medioambiente sosteniendo fielmente los objetivos y criterios del Plan de Manejo y de la ley 1153.

El Antiguo Natatorio seguirá funcionando, como había sido consensuado en el Plenario Extraordinario de la MTC de Octubre de 1998, como Centro de Producción Cultural con cursos, talleres y actividades culturales y medioambientales en horario vespertino y por la mañana y hasta las primeras horas de la tarde como Escuela de Educación Media Nº 2 D. E.13 (aun no tiene nombre propio que será consensuado participativamente y sancionado por la legislatura oportunamente). La escuela, de jornada completa (teoría por la mañana y prácticas por la tarde) es un Bachillerato en Medioambiente y Espacios Verdes y prevé una cursada de 5 años.

El Antiguo Natatorio había sido abierto y recuperado para la comunidad por primera vez, en 1996 después de 30 años de usos inapropiados a puertas cerradas, por la iniciativa y la acción vecinal motorizada por el Centro de Estudios Sociales y Actividades Vecinales (CESAV) Barrio Parque Avellaneda.

En esa ocasión, un 21 de diciembre, se selló el acuerdo de poner en marcha la gestión asociada de Vecinos y Gobierno para la ejecución del Plan de Manejo elaborado en 1994 y la instalación de la Mesa de Trabajo y Consenso. El Vicejefe de Gobierno, Enrique Olivera acompañado en la ocasión por varios Secretarios del ejecutivo, comprometió al Gobierno en una acción signada por tres palabras que aun suenan aun como un desafío exigente: participación, previsibilidad y transparencia.

La de hoy ha sido una nueva jornada histórica, emocionante y feliz.

Hubo solo un acto sencillo presidido por el Director. Pero ya vendrá en el momento oportuno La Fiesta de la inauguración oficial que iremos preparando entre todos (quizá para el día del Barrio o para el cumpleaños del Parque, ambos en marzo).

En la Geografía del Parque Avellaneda funcionaron varias escuelas. Para mencionar a dos que ya no están allí pero que siguen existiendo mencionaremos al Casal Calviño y al Politécnico Manuel Belgrano. La nueva escuela sería entonces la tercera de nivel medio que desarrolló su vida (o parte de ella) en un entorno como el de nuestro parque, verde, tranquilo, relajado.

El edificio en el cual se funcionará la ESCUELA DE MANTENIMIENTO Y CONSTRUCCIÓN DE ESPACIOS VERDES, fue construido en el año 1925 para natatorio público. Se trata de una obra importante ya que alrededor de la pileta de natación descubierta, cerrándola por todos sus lados, hay salones, vestuarios y sanitarios, construidos armoniosamente y con distintas alturas, que le dan al edificio un aspecto casi clásico en su diseño con un eje de simetría marcando el acceso principal.

En la planta baja se desarrollaron aulas comunes, dos de ellas integrables para un mayor espacio en actividades culturales. Las salas de mayor envergadura para biblioteca (con uso alternativo de video) y aula de computación. En esta planta con inmediato acceso desde la entrada principal, estará la dirección, secretaría y sala de profesores.

El espacio central que ocupa la pileta se cubrirá con un techo vidriado, liviano con estructura metálica, carpintería especial de aluminio que permita la apertura por paños corredizos, vidriado y ventilado en todo su perímetro. Se mantendrá el desnivel originario de arranque del fondo de la pileta nivelándolo para alojar el salón de usos múltiples y se mantendrán los elementos neoclásicos ornamentales, restaurándolos.

Actualmente hay un semisótano el cual se logrará recuperar profundizándolo (90 cm) para el aprovechamiento de la totalidad de la planta para el uso propuesto. En este subsuelo habrá más aulas comunes, en total serán diez, laboratorio, gabinete y aula de recuperación, sala de preceptores, cantina, depósito y maestranza. La circulación interior en el subsuelo se expandirá al reemplazar el muro divisor con las aulas de ese nivel por un tabique, y dando lugar a espacios para usos de exposiciones, herbarios y otros.

La nueva escuela funcionará por la mañana, tendrá tres años de ciclo básico y dos de especialización. Será ésta una escuela innovadora que promoverá la preservación del Medio Ambiente, la responsabilidad social y la Ciudadanía, y en la cual los alumnos podrán aprender a cuidar, valorar, diseñar y gestionar los espacios verdes.

Respecto a la inauguración del Antiguo Natatorio, refieren que participó como invitado especial, el navegante solitario Vito Dumas con el detalle que al arrojarse a la pileta, calculó mal la profundidad de la mis, llevándose un "histórico porrazo".


Barrio del último farol, Parque  Avellaneda. 

 Aquel farolito de Escalada y Avenida del Trabajo ya no está. Pocos conocen la historia del último farol de Buenos Aires.

 “En este barrio no hay inseguridad”, asegura un señor con pocos dientes, Pichi.

Hace 60 años que vive en el barrio del último farol, Parque Avellaneda. Recuerda que en Navidad solían robarse gallinas; y a veces, alguna prenda interesante que colgara de las cuerdas de tender. Pichi fue testigo de grandes cambios en el barrio:

“En los ´30 toda la zona era baldío, había cuatro cuadras pobladas y luego todo era campo”. Ahora la zona tiene bancos y varias casas de computación. Es que ya en 1856, las familias más pudientes se concentraron en la zona del microcentro, y tuvieron el lujo de la iluminación a gas.

En 1887, la primera usina iluminó la calle Florida. Y recién en 1905 hubo tres faroles de alcohol carburado por cuadra. Sin embargo, Nueva York estaba iluminada con la lámpara de Edison desde 1882.

Antes, los serenos se encargaban de encender los faroles. Las velas iluminaban durante toda la noche, consumiéndose muy de a poco; cuando apuntaba el día, se apagaban solas, sin ayuda. Algunos cuentan que de aquí nació el dicho popular hasta que las velas no ardan, como un sinónimo de mucho tiempo.

Mientras los serenos encendían las velas anunciaban el horario y el estado del tiempo. El problema era que la batahola de sus voces molestaba a los vecinos: “Los serenos, al dar la hora a viva voz, despiertan a los que ya estamos dormidos”, decían.

Fue Manuel Moreno –hermano de Mariano- quién intentó iluminar la ciudad con faroles a gas. Pero no funcionó: el costo era demasiado alto. No obstante, los notables de la ciudad quedaron encantados ante la sola intención: “Ahora sí que Buenos Aires será una ciudad moderna”.

Donde se cruzan las calles Escalada y Eva Perón (Avenida del Trabajo) hay una plazoleta con un reloj. En ese lugar supo estar aquel farol, que según dijo el señor Pichi, está descansando en el Museo de Mataderos. Con aires de nostalgia, el señor Pichi  sentencia: “el progreso del barrio llegó”.

 PABLO SORONDO


En la Exposición Rural del Año 1993, la insistencia de los vecinos, empeñados en restaurar el Barrio, obtuvo buenos frutos pues se logró exponer ideas y muestras de la actividad del Parque. Ampliar.


Grupos de vecinos organizaron un desfile de trajes históricos muy interesante que abarcó desde la época de la Segunda Fundación por Don Juan de Garay hasta el año 1910. Ampliar.
Las réplicas con fines didácticos de estos trajes fueron prestados por el
Museo Nacional de la Historia del Traje, ubicado en la calle Chile 832 de la Ciudad de Buenos Aires. Además este Museo se dignó a enviar dos asesores que organizaron con gran paciencia y esmero todo lo necesario para el buen logro de este desfile tan peculiar.

04/07/2009   19/12/2013