Luján

 

HISTORIA

Luján, posee una rica y variada historia, tomando importancia incluso en acontecimientos nacionales, como las invasiones Inglesas.

 

1536: el mismo año de la 1ª fundación de Buenos Aires, el Capitán Pedro (ó Diego) Luján es muerto por los originarios a orillas del río que tomaría su nombre.

1615: primer núcleo poblacional en el camino real desde Buenos Aires a Perú, en el cruce del río Luján.

1630: una carreta que transportaba dos estatuilla de la Virgen María, la de la Inmaculada Concepción, ante el asombro de todos, queda detenida en el lugar donde se levantaría la ciudad.

1730: fundación del curato de Luján.

1731: trazado oficial del pueblo.

1756: Juan de Lezica y Torrezuri pide y obtiene autorización del Rey de España para la instalación de un cabildo en estos pagos. Con ello queda legalmente asentada la población, bajo el nombre de Villa Nuestra Señora de Luján.

1763: primer pequeño Santuario de la Virgen de Luján.

1777: primera escuela de la zona.

1778: el padre dominico Manuel Torres halla un Megaterio, a orillas del río Luján, que actualmente se exhibe en el Museo de Historia Natural de Madrid.

1806: el virrey Sobremonte deposita en el cabildo local el Tesoro del Virreinato, pero éste es secuestrado y llevado a Londres por los invasores ingleses.

1810: el cabildo acata la autoridad de la Primera Junta; poco después, Manuel Belgrano pone sus tropas bajo la advocación de la Virgen, camino al Paraguay.

1820: el cabildo es utilizado por el general Alvear para sostener sus pretensiones al gobierno de la Provincia.

1890 a 1935: construcción de la Basílica.

 

Plaza Belgrano. 

La fe fue la verdadera fundadora de Luján, con el milagro de la Virgen de Luján, cuando la población se comenzaba a reunir alrededor de la capilla. Por el pueblo pasaron innumerables próceres nacionales e internacionales, ya que Luján era paso obligado hacia el Alto Perú y el interior. Durante el siglo XIX se incrementó el número de peregrinos, que con el tiempo se agruparon bajo diversos pedidos populares en peregrinaciones colectivas, a venerar a la milagrosa Virgen de Luján, conocida en todo el país.

Hacia fines de 1880, aparece en las páginas de la historia lujanense el Padre Jorge María Salvaire, ex misionero entre los indígenas ranqueles, que después de prometerle a la Virgen, construye la Basílica por la que Luján sería reconocido a nivel nacional e internacional. En 1935 se finalizó la obra, tras 45 años de construcción.

Hoy día, Luján sigue siendo uno de los primeros centros religiosos de Latinoamérica, capital nacional de la Fe y la Historia, con diversas actividades culturales, históricas, religiosas y rurales en todo el partido.


 

Virgen de Luján

Desde Brasil partió la imagen de Nuestra Señora de Luján, hoy venerada en la Basílica del mismo nombre en Argentina. Los acontecimientos se remontan al siglo XVII, cuando Antonio Farías Saa, un hacendado portugués afincado en Sumampa, le escribió a un amigo suyo de Brasil para que le enviara una imagen de la la Virgen en cuyo honor quería levantar una ermita.

En 1630 una caravana procedente de Buenos Aires viajaba rumbo al norte llevando dos imágenes, las que hoy conocemos como 'de Luján' y 'de Sumampa'. La primera representa a la Inmaculada y la segunda a la Madre de Dios con el niño en los brazos. Inmediatamente, ambas imágenes emprendieron un largo viaje en carreta con la intención de llegar hasta Sumampa.

 

Museo Colonial E. Udaondo.

Uno de aquellos días, las caravanas acamparon al atardecer. En formación cual pequeño fuerte, se preparaban para defenderse de las incursiones nocturnas de las bestias o de los indios. Después de una noche sin incidentes, partieron a la mañana temprano para cruzar el río Luján, pero la carreta que llevaba las imágenes no pudo ser movida del lugar, a pesar de haberle puesto otras fuertes yuntas de bueyes. Pensando que el exceso de peso era la causa del contratiempo, descargaron la carreta pero ni aun así la misma se movía. Preguntaron entonces al carretero sobre el contenido del cargamento. "Al fondo hay dos pequeñas imágenes de la Virgen", respondió. 

Una intuición sobrenatural llevó entonces a los viajantes a descargar uno de los cajoncitos, pero la carreta quedó en su lugar. Subieron ese cajoncito y bajaron el otro, y los bueyes arrastraron sin dificultad la carreta. Cargaron nuevamente el segundo y nuevamente no había quien la moviera. Repetida la prueba, desapareció la dificultad. Abrieron entonces el cajón y encontraron la imagen de la Virgen Inmaculada que hoy se venera en Luján. Y en el territorio pampeano resonó una palabra que en siglos posteriores continuaría brotando de incontables corazones: ¡Milagro! ¡Milagro! 

De común acuerdo, se decidió llevar el pequeño cajón a la vivienda más cercana, la de la familia de Don Rosendo de Oramas, donde la imagen fue colocada en lugar de honra. Enterados del prodigio, muchos vecinos acudieron a venerar la imagen y, al crecer la concurrencia, Don Rosendo le hizo construir una ermita donde la Reina de los Cielos permaneció hasta 1674.

Se la llamó 'La Virgen Estanciera' y la 'Patroncita Morena'. Manuel, un pequeño esclavo de color que trabajaba en esa estancia fue testigo de toda esa maravilla. Viendo sus patrones el intenso amor que demostraba a la Virgen, lo destinaron al exclusivo cuidado de la imagen, lo que hizo hasta su muerte. Se encargaba del orden en la ermita y de los vestidos de la Virgen, dirigiendo los rezos de los peregrinos. Al fallecer Don Rosendo, su estancia quedó abandonada, pero Manuel continuó, con santa constancia, el servicio que se había impuesto. 

Banderas en la Plaza Belgrano. 

Muy preocupada con la soledad de la Virgen en esos parajes, la señora Ana de Matos, viuda del capitán español Marcos de Sequeira, propietaria de una estancia ubicada sobre la margen derecha del río Luján y muy bien defendida, no viendo ningún interés de las autoridades civiles y eclesiásticas, le solicitó al administrador de Don Rosendo la cesión de la imagen de la Virgen de Luján. Ella le aseguró el cuidado y la construcción de una capilla digna y cómoda, facilitando la estadía de los peregrinos. Juan de Oramas, el apoderado, aceptó la oferta y doña Ana de Matos le pagó por la cesión de la imagen.

Feliz de haber logrado su propósito, la instaló en su oratorio, pero a la mañana siguiente, cuando se dirigió ahí para rezar, descubrió con asombro y angustia que la Virgen no estaba en su altar.

Ello volvió a ocurrir varias veces hasta que, el obispo de Buenos Aires, fray Cristóbal de Mancha y Velazco, y el gobernador del Río de la Plata, don José Martínez de Salazar, organizaron el traslado en forma oficial y con todos los honores que merecía Nuestra Señora, acompañada por doña Ana y Manuel, quien esta vez acompañó a su querida Señora.

De este modo, la Virgen permaneció en su nueva residencia. Con motivo de esta intervención de la autoridad eclesiástica y confirmado todo lo acontecido por el prudente prelado, se autorizó oficialmente el culto público de la 'Pura y Limpia Concepción del Río Luján'.

En 1677, la señora de Matos donó el terreno donde hoy se levanta la Basílica. En 1684 llegó a Luján el sacerdote Pedro de Montalvo. Sumamente enfermo, pidió a la Virgen su curación, por lo que una vez obtenida quedó como primer capellán, dedicándose por completo a su culto. 

El P. Montalvo pertenecía a una noble familia y gozaba de vastas e influyentes relaciones. Con mucho entusiasmo se dedicó a la terminación de la capilla con la ayuda de sus relaciones y de las autoridades coloniales, quienes venciendo obstáculos de toda índole, tuvieron la inigualable satisfacción de inaugurar en 1685 el nuevo Santuario, al que se trasladó la imagen en solemne Procesión, el 8 de diciembre. Así tuvo su primer palacio la Reina del Plata y su primer custodio oficial, Don Pedro de Montalvo.

Luján, el pueblo de la Virgen, fue creciendo en importancia y se le otorgó el título de Villa. Alrededor de la capilla surgía una población para atender a los peregrinos que acudían de lejos. En vista de ello, el Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires constituyó la Parroquia de Nuestra Señora del Río Luján el 23 de octubre de 1730 y designó al P. José Andújar como su primer párroco. El templo subsistió hasta 1900, cuando se demolió para dar lugar a la actual Basílica.

 

 

13-12-2010

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04/12/2013