Isla Martín García

 

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HISTORIA AMPLIADA

Su descubrimiento

El navegante y Piloto Mayor España, Juan Díaz de Solís al mando de tres pequeñas naves partió de San Lúcar de Barrameda, (otras versiones indican que zarpó de Serpa-Huelva), llegando en febrero de 1516 a la desembocadura del Río de la Plata, llamada Paraná Guazú por los indígenas que habitaban el lugar y se interna por él creyendo haber hallado un paso que uniera el Atlántico con el Mar del Sur (antigua denominación del Océano Pacífico) descubierto por Juan y Vasco de Balboa tres años antes.

Al encontrarse que sus aguas eran marrones y sosas, lo llamó Mar Dulce y estando en el mismo, se le informó del fallecimiento de su despensero, Martín García, en el momento en que avistaba en su navegación una isla de tonalidad esmeralda y que se mostraba hermosa, dónde resuelve darle sepultura, contrariando la tradición marinera de arrojarlo al mar. Otros sostienen que el cadáver no fue enterrado, como debió hacerse cristianamente en la isla y se dice que fue arrojado al río, presumiblemente por que estos navegantes debían tener noticias de las bárbaras costumbres de los indios; plantándose en cambio una cruz de madera señalando el lugar.

Lo cierto es que este hecho, que significó el primer desembarco de marinos europeos en el que sería mas tarde el Virreinato del Río de la Plata, deja en su sepultura una cruz y al término de la ceremonia, Solís, resuelve, haciendo uso de sus atribuciones, denominar la isla con el nombre de su despensero (Martín García), cumpliendo así con él, con sus privilegios y con sus hombres.

De ahí este nombre de Martín García, pues de no haber ocurrido este episodio, Solís la hubiera denominado con nombre religioso, como era costumbre hacerlo y como lo hizo dieciocho años después el portugués Pedro López de Souza, que la rebautizó con el nombre de Santa Ana por desconocer la denominación dada por Solís.

Así inicia su historia, lo que vendría a ser mas tarde uno de los baluartes de la independencia, llegando a denominarla el Gral. Juan Lavalle, "Isla de la Libertad".

Lo cierto es que debieron pasar muchos años para que este pedacito de tierra empezara a tener la importancia a la que estaba llamada.


Fundación de Buenos Aires

Fue Don Pedro de Mendoza el primero en iniciar en Sevilla una expedición colonizadora al Río de la Plata en 1535, para llevar a cabo la primera fundación de Buenos Aires. En 1536, el primer fundador de Buenos Aires, visita la isla Martín García.

Desgraciadamente los indios Querandíes destruyeron la naciente población en 1537 y el mismo adelantado, Don Pedro de Mendoza, no tardó en encontrar también su tumba en el océano.

Es así como se tuvo la evidencia de que no era posible dominar la isla, sin tener un punto de apoyo en tierra firme. Con este objeto llegó a la Banda Oriental una expedición al mando de Don Juan Ortiz de Zárate, lugar dónde empezó a construir un fuerte, pero fue hostilizado de tal manera por los indios Charrúas que debió ir a buscar refugio a la isla Martín García, en 1573.

En 1580 Juan de Garay después de haber fundado un poco antes a Santa Fe, vino a refundar a Santa María de los Buenos Aires, pero esta vez, un poco más al norte, aproximadamente donde hoy se encuentra la Casa de Gobierno, razón por la que en este sitio se levanta su estatua. 

Disputas entre España y Portugal

Sobreviene un período en el que disputan las nuevas tierras de América las coronas de España y Portugal y se produce la intervención Papal para intentar poner fin a estas disputas, pero compenetrados de lo ineficaz de dicha intervención, entablan negociaciones directas, siendo la primera de ellas el conocido Tratado de Tordesillas del año 1494.

Después de enojosas cuestiones que durante siglos se mantuvieron y, emancipado Portugal de España, logra recobrar sus colonias del Brasil que las tenían los holandeses llegando a situarse en la margen norte del Río de la Plata, fundando en 1680 la Colonia del Sacramento. Pero esta posesión les duró poco pues el Gobernador de Buenos Aires se encargó de destruir esta colonia. A éste sobrevinieron varios acuerdos y nuevas disidencias, hasta que surgieron nuevos conflictos y en forma sucesiva estuvo en poder de los españoles y los portugueses la tal Colonia del Sacramento.

En 1754, las comisiones demarcadoras de límites en la América meridional nombradas por los gobiernos de España y Portugal para determinarlos y poner fin al litigio, se reúnen en la isla Martín García, representando a España el Marqués de Valdelirios y el Gobernador de Buenos Aires Don José de Andonaegui y a Portugal el general Gómez Freire de Andrada.

El 10 febrero de 1763 por el Tratado de París España devuelve a Portugal, no obstante la campaña victoriosa de Don Pedro de Ceballos, la Colonia del Sacramento, no así la isla Martín García que es retenida por el jefe español, conducta que es aprobada por la Corona de España, quedando de ésta manera en poder de la metrópoli. Mas tarde, en 1777, el Tratado de San Ildefonso confirma la soberanía española sobre la isla.

Instalación de la Prisión

El 24 de Abril de 1765 se instala en la isla la Prisión Naval Militar, para dar albergue a siete desertores del batallón de Buenos Aires.

Como dato anecdótico, en el año 1808 un vecino de Buenos Aires, el Capitán del Cuerpo de Patricios José Antonio Texo solicitó a Carlos IV, Rey de España, que le fuera donada la isla, por su valiente y decidida actuación en la reconquista y defensa de Buenos Aires durante las Invasiones Inglesas, pedido al que accedió la corona de España, pero recién luego de realizar algunas averiguaciones previas, lo que produjo demoras en su adjudicación, llegando tarde a Buenos Aires, pues ya se había producido la Revolución de Mayo de 1810.

Revolución de las Trenzas

Su inicio como prisión militar ocurrió el 6 diciembre de 1811 tras la famosa «Sublevación de las Trenzas" cuando un motín militar en el Regimiento Nº 1 de la Guarnición Buenos Aires intentó desplazar al gobierno.

Tras una lucha sangrienta (la batalla dejó 50 muertos), el gobierno recuperó el cuartel tomado por los rebeldes y ordenó el fusilamiento de los cabecillas. El resto de los sublevados (20 entre sargentos, cabos y soldados), fueron recluidos en la isla.

Ataque de Caparroz

En 1813, durante el sitio de Montevideo por el ejercito del General Rondeau, una partida de 13 soldados patriotas al mando del Teniente de Dragones de la Patria, José Caparroz, sorprende el 7 de julio de ese año a la guarnición española de Martín García compuesta de 70 hombres y 3 piezas de artillería, la dispersa, se apodera de 3 cañoncitos y armamento portátil como trofeo y se retira luego en una balandra que estaba allí fondeada. Este oficial, que se distinguía por sus ataques rápidos, entre ellos para capturar buques de la escuadra española, fue ascendido el 10 de ese mes al grado inmediato superior.

En noviembre de este mismo año y con el objeto de tener una base de ataque a la Colonia del Sacramento ocupada por los patriotas, improvisar un lazareto para descongestionar la plaza de Montevideo que estaba recargada de enfermos y asegurar la provisión de víveres a la sitiada plaza, el Capitán de Navío español Jacinto de Romarate, al frente de una expedición de 19 naves intenta fortificar la isla, para un mayor dominio del Río de la Plata.

Batalla de Martín García

No cabe duda que San Lorenzo fue el primer peldaño que lo condujo a la gloria a San Martín, así también, Martín García sería el escenario donde se revela el primer almirante de la escuadra argentina.

El 1 de marzo de 1814 el Director Supremo Gervasio A. Posadas otorgaba a Guillermo Brown el despacho de Teniente Coronel y, una semana mas tarde el flamante jefe de la escuadrilla patriota abandonaba el fondeadero de balizas exteriores, izando su insignia a bordo de la "Hércules" para batir a Romarate, Comandante de las fuerzas navales españoles, que se encontraban en el canal occidental de Martín García que era entonces el único transitado, pues el canal del Infierno no fue conocido hasta bastantes años después.

La escuadra patriota estaba integrada por la Hércules (nave capitana), Zephir (Comandante Sargento Mayor S. King), Nancy (Comandante Leech), Juliet (Comandante Seaver), Fortuna (Comandante Klay), San Luis y Carmen (Comandante Spiro), con sus velas desplegadas había iniciado de esta manera la campaña de los cien días, que aniquiló el poder naval del Rey de España en esta agua, suprimió la base naval de Montevideo y dejó sin enemigos la parte oriental de Sudamérica.

Por su parte, 7 buques de la escuadra enemiga de la base de Montevideo se internaron aguas arriba del Plata, situándose en la parte este de la isla Martín García, a las órdenes del Capitán de Fragata Jacinto de Romarate.

El día 11 de Marzo, los buques patriotas se acercan a la isla y entablan combate con las fuerzas de Romarate. En el ataque mueren en sus puestos los comandantes de la Juliet, Capitán Seaver y el de la Hércules, Capitán Elías Smith; también el timonel de este buque cae en su puesto y, como consecuencia este buque encalló a tiro de cañón de las baterías enemigas. La situación de Brown se tornó comprometida por esta causa y recibe intenso fuego de la batería de tierra.

Cuando cayó la noche, tenían 100 bajas a bordo y 82 balazos en el casco y, no obstante hace esfuerzos para zafar de la varadura. Brown da a conocer el desarrollo de lo que acontece en los siguientes términos:

"Al amanecer del día 12 empezó la acción de nuevo sin que ningún buque hubiese levantado el ancla. Más la providencia que velaba por la justa causa, hizo que a las 10:00 flotase la Hércules, haciendo mucha agua por tener 82 balas en el casco, el velamen y jarcia hecha pedazos. Dirigiose la Hércules a varar inmediatamente en el banco de las Palmas, operación que se ejecutó con facilidad, habiéndola favorecido una gran creciente.

De este modo, quedóse en seco al bajar el agua y se pudieron tapar las brechas que las balas habían abierto con planchas de plomo. En esta acción perdió la Hércules 3 oficiales y 44 hombres muertos y 50 heridos".

La Hércules remedió sus heridas con planchas de plomo y cuero de vacuno, que eran de color negro, es por eso que más tarde en el sitio de Montevideo, la llamaban "La Fragata Negra".

El día 14, ya reparada su nave capitana, recibe un refuerzo de 45 Dragones con el Teniente 1º Oroño procedentes de la Colonia.

A las 8 de la noche del día 14 levaron los buques patriotas y después de

Acercarse cautelosamente a la isla, fueron a echar anclas a 1/2 milla al SE de Martín García, frente al fondeadero llamado Puerto Viejo, lugar elegido para el desembarco.

A las 02:30 de la madrugada del 15 de Marzo de 1814 desde la nave de Brown se dio la señal convenida para el desembarco, el que se lleva a cabo en 8 lanchones cargados de tropas y pertrechos (unos 240 hombres), a las órdenes del Teniente Pedro Oroná.

Una vez en tierra, cuando empiezan a ascender por la parte abrupta del terreno, son recibidos por una graniza de balas de los realistas.

En cierto momento, los patriotas comienzan a vacilar y retroceder hacia los lanchones. En este momento cumbre y dramático, un irlandés tiene una inspiración genial. Una música suplirá las palabras y, entre el chasquido de las descargas y la grita del combate, un tambor y un pífano entonan los acordes de la canción de la verde "Erin" - Saint Patrick´s Day in the Morning - (En la Mañana de San Patricio), canción nacional Irlandesa, y la que hasta que se entregó la isla a la Provincia de Buenos Aires, fue la Marcha Oficial de la Isla.

Los compases alegres y emocionantes producen el efecto esperado por su autor y, unos entonando las estrofas y otros lanzando improperios, se lanzan con coraje al ataque y logran poner en fuga a los defensores y se apoderan de la isla.

En su parte dice Brown al respecto: "Apenas realizado el desembarco, zarpó la escuadra con dirección a los buques enemigos surtos en el puerto, simulando un nuevo ataque, pero en la tierra ya se resolvía el caso con rapidez. En efecto hacia la salida del sol, la batería que había hecho fuego sobre la Hércules cuando estuvo varada, causándole tantos estragos, caía en poder de los marineros al mando del Teniente Jones, 1º del Céfiro, oficial distinguido, que izó en la isla la bandera de la Patria"

Este es el acto más trascendental de la historia de la isla, pues con él nuestro país adquiere de hecho la soberanía de la isla Martín García, que de derecho le correspondía como sucesora de España en el Río de la Plata.

Guerra con el Brasil

La causa fundamental que causó la guerra con el Brasil fue la ocupación de la Banda Oriental por parte de Lavalleja. Llegada la noticia del triunfo de Ayacucho que aseguraba la emancipación de las Provincias Unidas de la Plata, Lavalleja que había partido a mediados de 1825 con 32 hombres de la costa de San Isidro para la tierra Uruguaya, proclamaba la guerra contra los intrusos. Si bien es cierto que este movimiento del oriental no contaba con ningún apoyo oficial de este lado del Plata, también es cierto que se le miraba con cierta simpatía.

La expedición de los 33 Orientales no solo dio como resultado la reincorporación a la Argentina a la Banda Oriental sino que produjo la guerra entre Argentina y Brasil. El 4 de noviembre de 1825 Las Heras declaró rotas las relaciones diplomáticas con el Brasil. El Brasil, acto seguido declaró la guerra el 10 de diciembre de 1825, la cual duró tres años.

El Brasil, contaba con mejor escuadra, contaba con Montevideo, La Colonia y la isla Gorriti para apoyar sus naves. El gobierno no vaciló en ir a llamar al viejo Almirante Brown a su casa de Barracas quien acudió rápidamente y se abocó a la tarea de formar de la nada una escuadra que pudiera competir con la bien organizada que poseía el adversario.

En los primeros días de 1826 zarpó de Montevideo una expedición para Martín García, compuesta por un bergantín y 7 goletas cañoneras al mando del Capitán Sena Pereira, con un centenar de hombres llevando 6 piezas de artillería, calibre 18 y 24, con las que fortificó la isla.

El 26 de febrero de 1826 llega Brown frente a Colonia y ante la negativa de rendición por parte del Brigadier Manuel Jorge Rodríguez ataca la plaza por mas de dos horas y luego se retira con los buques un poco maltrechos al abrigo de la isla San Gabriel.

El Almirante brasileño Lobo al enterarse del ataque a Colonia le ordenó al Capitán Sena Pereira que abandonara la isla Martín García y acudiera con su gente en apoyo a Colonia; justificando esta decisión diciendo que si se perdía Colonia de nada serviría Martín García, en cambio reteniendo esta plaza sería fácil recobrar la isla.

Al enterarse Brown de la retirada de los brasileños, por segunda vez la restituye a la Patria y nombrando al Coronel de Marina Tomás de Espora, Comandante militar a cargo de una guarnición de cien infantes a efectos de impedir la retirada de la fuerza brasileñas que operaban en el Río Uruguay, lo que permitió asegurar la victoria final Argentina con el triunfo de El Juncal.

Con los cañones brasileños capturados, Brown reforzó la nave 25 de Mayo y salió en persecución del Capitán Sena Pereira.

La fortificación de Martín García iba a tener una influencia considerable en lo que faltaba de la guerra pues aseguró la navegación interior y obligó al imperio brasileño a reforzar su flota en el río y organizarla en varias divisiones. El 5 de febrero de 1827 quedó montada la batería de 9 piezas en la parte SO, en la "Punta del Remanso sobre el canal grande" la que se bautizó con el nombre de Constitución.

El 8 de febrero de 1827 se encontraron ambas fuerza enemigas en las proximidades de la isla Del Juncal, mientras se libraba este combate el Capitán Mariath acudió en auxilio del Capitán Sena Pereira. El Capitán Mariath destacó una goleta para sondear y buscar el paso por el canal del Infierno y llevar por allí una escuadra en auxilio de Sena Pereira. El paso lo halló, pero la goleta varó y esto fue aprovechado por Espora que trajo, a toda prisa a la orilla un cañón de la batería de Constitución para batirla. Este acontecimiento es probablemente el que dio origen al accidente geográfico de la isla denominado Punta Cañón, a pesar de que el tiro de la pieza resultó insuficiente, en tanto que los disparos de la goleta atacada alcanzaban al otro lado de la isla al anochecer logró zafar de su varadura y se reunió prontamente con su división.

Al día siguiente consumada la derrota de Sena Pereira en la isla Juncal las presas son conducidas a Martín García al mando de Seguí que era el Comandante del Balcarce.

La recepción de los vencedores del Juncal fue apoteótica. La escuadrilla hizo su entrada a los Pozos (frente a Buenos Aires) entre vítores y dianas y escoltadas por innumerables balleneras y botes; una gran multitud se agolpó en la playa, condujo en triunfo al Almirante hasta su casa. Se cumplieron así las predicciones de Brown cuando tomó la decisión de apoderarse de Martín García, después del combate de Colonia.

A partir de ese momento la isla Martín García fue una valla infranqueable para los brasileños, pese a la gran superioridad de su escuadra.

Conflictos con Francia e Inglaterra

En 1838, durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas, la isla Martín García vuelve a ser teatro de nuevos sucesos.

Las fuerzas francesas contaban con Montevideo para el apoyo de sus buques que operaban en la boca del Río de la Plata, pero no era suficiente ni esta base ni los buques con que contaban, que eran cuatro y necesitaron ampliarlas. El hecho es que al cabo de varios meses el Almirante Leblanc recibió de su gobierno nuevas instrucciones en sentido de adoptar medidas más enérgicas.

Es así que en octubre de 1838, Leblanc entonado ahora por el apoyo de su gobierno decide tomar la isla Martín García, para que le sirva de base para apoyar el bloqueo de los ríos interiores, Paraná y Uruguay. Con este objeto preparó una expedición naval en combinación con Rivera, jefe uruguayo.

La fuerza naval que formó Leblanc estaba integrada por ocho buques, los que a principios de octubre se reúnen frente a la isla Martín García. Los buques franceses eran: Corbetas "Expeditive" y "Bordalaise"; bergantín "Vigilante" y goleta "Ana"; y el día 8 se les reúnen cuatro goletas riveristas: "Lola", "Eufrasia", "Estrella" y "Atrevido".

La defensa de la isla estaba al mando del Teniente Coronel D. Jerónimo Costa y se reducía a una pequeña guarnición de 96 hombres y una batería de tres piezas (una de a 24 y dos de a 12), al mando del Sargento Mayor Graduado D. Juan B. Thorne.

En la mañana del día 11, el Capitán Hipólito Duguenet, que comandaba las fuerzas francesas, intimó la rendición a la isla con una nota dirigida al jefe Militar de la isla, en los siguientes términos: "Tengo el honor de informar a Ud. Que el almirante francés Leblanc, Comandante en Jefe de las estaciones del Brasil y Mares del Sud, me ha ordenado tomar posesión de la isla Martín García. Las fuerzas a mi disposición para este propósito son tan superiores a aquellas bajo sus órdenes que no puede haber una duda de que el resultado le sea favorable por consiguiente, considero de mi deber no recurrir a las armas a menos que Ud. rehúse entregarme la isla que órdenes positivas me obligan a ocupar. Le doy a Ud. Una hora para que me envíe su respuesta y si ella no estuviera de acuerdo con mis intenciones que acabo de expresar, lo consideraré como una señal de hostilidades que comenzarán inmediatamente entre nosotros".

A pesar de la enorme desproporción de fuerzas, la intimación fue arrogantemente rechazada y la lucha que sostuvo luego para su defensa, constituye una de las páginas más gloriosas de la historia de la isla.

El Comandante Costa contestó en esa emergencia al Capitán francés: "Tengo a la vista el oficio del señor Comandante de las fuerzas navales francesas frente a esta isla, por el que me intima la orden de entregar el destino que se me ha hecho honra de confiarme.

En contestación a ella, sólo tengo que decirle que estoy dispuesto a sostener, según es mi deber, el honor de la nación a que pertenezco. Dios guarde, etc. Jerónimo Costa".

Y tal como lo escribió lo cumplió; y a pesar de la enorme superioridad de fuerzas enemigas, se defendió porfiada y heroicamente.

A continuación se transcribe el parte de Costa: "En medio de este vigoroso fuego que nos asaltaba por todas partes, nuestros 96 bravos individuos que constituían la guarnición con 21 emigrantes de las islas Canarias y 15 condenados, armados con lanzas, estaban llenos de entusiasmo a la vista de los barcos que no nos dio un momento de respiro, pues numerosos proyectiles dieron en la plataforma todavía sin concluir, levantando nubes de tierras y volcando varios hombres. Las columnas arriba mencionadas de ataque, obraron con vigor, pero fueron detenidas por nuestros bravos hombres que debían soportar descubiertos el fuego, pues los parapetos estaban sin concluir; esto lo hicieron con gallardía. Después de un combate de una hora y cuarto, tan desigual como contestado, todas las columnas cargaron sobre el reducto, cuyas trincheras hubiera podido saltar un niño de 4 años, porque estaban inconclusas. El enemigo colocado bajo nuestro fuego y nuestras 12 libras desmanteladas, como ocurrió en la acción, pues caían a cada descarga, teniendo, por consiguiente, que volverlos a colocar por fuerza. Observé que una caja de municiones estaba incendiada siendo el fuego extinguido con gran dificultad. En esta emergencia, el enemigo tomo posesión del reducto. Triunfaron, pero ello fue debido a sus fuerza mucho mayor, su escuadra y otras circunstancias que han sido relatadas.

Yo y mis compañeros de armas fuimos hechos prisioneros, pero fuimos tratados con la mayor generosidad por los oficiales y soldados franceses"

Del comportamiento de las tropas de Costa da idea el siguiente parte, enviado a Rosas por el Comandante francés en una actitud que lo honra: "Al Señor Gobernador General de la República Argentina. Encargado por el Señor Comandante Leblanc, Comandante en Jefe de la Estación del Brasil y de los mares de América del Sur de apoderarse de la isla Martín García con las fuerzas que había puesto a mi disposición para este objeto, desempeñé el 11 de este mes esta misión. Ella me ha proporcionado la ocasión de apreciar los talentos militares del bravo Teniente Coronel Don Jerónimo Costa, Gobernador de esta isla y de su animosa lealtad a su país. Esta opinión, tan francamente manifestada, ha sido también la de los capitanes de la Corbeta francesa Expeditive y Bordelaise, que han sido testigos de la increíble actividad del Señor Coronel Costa y de las sabias disposiciones tomadas por este oficial superior para dar defensa de la importante posición que estaba encargado de conservar. Lleno de estimación por él, he creído que no podía darle una mejor prueba de los sentimientos que me ha inspirado manifestando a vuestra Excelencia su muy humilde y obediente servidor."

El Comandante del bloqueo y Jefe de la Expedición sobre Martín García. Hipólito Dugenet.

1840 - 1845 Queda en la isla una débil guarnición constituida por un oficial y varios soldados, enviados por el gobierno de Buenos Aires, luego de su devolución por los franceses. El 5 de septiembre de 1845 una expedición naval inglesa y francesa, con una pequeña escuadrilla y tropas al mando de Garibaldi, ocupan la isla, comenzando el segundo bloqueo del Río de la plata.

1850 - 1854 El 31 de Agosto se firma el tratado de paz entre el representante francés Lepredour y el Gobernador de Buenos Aires, que pone fin al bloqueo francés, sujeto a ratificación por el gobierno de Francia, que no llego a hacerse efectiva por el levantamiento de Urquiza del 10 de mayo de 1851. La isla no llego a devolverse y quedo para los uruguayos y argentinos, sitiados por las tropas de Oribe de Montevideo. 

1851: Luego de la revolución de Urquiza, desembarca Sarmiento en la isla y en una roca graba el nombre de " Argirópolis " (ciudad de la plata), su capital utópica para los estados unidos de la América del Sud.

La Isla Martín García durante la paz y hasta nuestros días. En una de las tantas obras que escribiera Sarmiento, desde su exilio en Chile en 1850, se encuentra "Argirópolis" que cito en este trabajo en razón de estar íntimamente ligada con la Isla Martín García. En ella Sarmiento pretende construir los Estado Unidos del Río de la Plata, formada por la República Argentina, el Paraguay y el Uruguay. Entre otros temas, trata en la conveniencia de instalar la capital de los Estados Unidos del Río de la Plata en la Isla Martín García. Y en su imaginación quiere demostrar la posibilidad de instalar en ella un centro urbano adecuado y con todas las comodidades que poseen las grandes ciudades. Por supuesto que Sarmiento se quedaba muy corto con sus cálculos, pues de haberse llevado a la práctica su proyecto, Martín García en la actualidad no podría contener ni siquiera los edificios para la administración nacional.

Hecha esta breve síntesis de su Argirópolis, me referiré a su paso por la Isla Martín García.

En 1851, después del pronunciamiento de Urquiza contra Rosas, Sarmiento decidió ofrecer sus servicios a Urquiza y con este objeto se embarcara en Montevideo para trasladarse a Entre Ríos. En su viaje de ida escruta el horizonte con su anteojo hasta que descubre la silueta bien arbolada de la isla de sus sueños y, su viaje de regreso, después de haber estado en Gualeguaychú, tiene la inmensa dicha de que el barco que lo conduce, toque Martín García y desembarca en ella y la recorre en caballo y hace sus cálculos para ver si lo que el había escrito era posible. Por ultimo, antes de zarpar nuevamente, estampa en unas de las rocas la siguiente inscripción: "1850 -Argirópolis- 1851- Sarmiento".

También el sanjuanino se encargó mas tarde, en un comentario periodístico, del año 1882, en señalar su importancia estratégica acerca de su defensa con torpedos.

1852: El nuevo gobierno de Buenos Aires, surgido después de Caseros, toma posesión de la isla con tropas al mando del coronel de marina Francisco Seguí, ocupación que se realiza como consecuencia de la nota que pasaron al gobierno uruguayo las nuevas autoridades argentinas el 25 de febrero de ese año pidiendo el abandono de la isla por las tropas Orientales que las guarnecían.

1854: El estado de Buenos Aires, separado del resto de la Confederación, incorpora la isla a su soberanía 1856: El tratado argentino-brasileño de este año, confirmando el anterior de 1828, el uruguayo-brasileño de 1851 y el de la Confederación Argentina con Francia, Gran Bretaña y EE.UU. De 1853, ratifica la soberanía argentina de la isla, su jurisdicción y neutralización como garantía de salvaguardia de la libre navegación de los ríos a los buques mercantes de todas las naciones.

A partir del mes de abril de 1839 (sólo 6 meses después de haber ocupado la isla), su guarnición es exclusivamente francesa, pues se disuelve la sociedad con el oriental Rivera.

Poco después llega a la isla el propio almirante Leblanc y 200 soldados franceses, confiándole éste, al Capitán D’Hastrelles la creación de baterías.
Los franceses quisieron dar una prueba de no tener intenciones de conquista ni pretensiones de lesionar la
integridad argentina y buscaron Lavalle en su retiro para ofrecerle con la jefatura de Martín García, un centro de operaciones contra Rosas, pero los planes de Lavalle sufrieron demora por las diferencias que existían entre los argentinos que estaban exiliados en la banda Oriental.
Por este motivo apresuró los preparativos y el 10 de julio de 1839 se embarca Lavalle en la goleta "Catalina" que lo conduce a Martín García, no obstante que Rivera dio órdenes para que la interceptaran en su camino (lo que no logra llevarse a cabo) y éste establece en la isla su cuartel general.
Martín García que desde este momento se la llama la " isla de la libertad ", toma para los argentinos contornos muy particulares. Lavalle se reúne allí con su secretario y consejero Félix Frías quien luego le acompañaría en toda su campaña y desplegaría gran actividad para tratar de organizar el cuerpo de ejército que necesitaba para atacar a Rosas. Es allí también donde se le reunieron viejos compañeros de armas, tales como Olavarría, Pueyrredón, Benavente, González, y otros.
La pequeña legión de Lavalle, por su parte salió de Martín García el 2 de eptiembre de 1839, en cuatro buques de guerra franceses, "Bordelaise", "Expeditive", " Vigilani" y "Ana"’, mandados por Lalande de Calau y en varias balandras de banderas orientales y fue a desembarcar en los rincones de Gualeguaychú.
Este ejército que se denominó "El Ejercito Argentino Libertador", estaba formado por dos divisiones; la primera mandada por el Coronel Olavarría y compuesta por 250 hombres y, la segunda comandada por Lavalle con 700 hombres.
Mientras el General Lavalle seguía con su difícil campaña, el vicealmirante Francés barón de Makau negociaba con el gobernador Rosas las cuestiones que lo dividían. Para ello fue designada la Isla Martín García zona neutral para celebrar las conferencias entre los representantes del gobierno de Don Juan Manuel de Rosas y los jefes navales franceses. Por mediación del ministerio Británico y a despecho de Rivera, llegaron el 29 de octubre de 1840 a un arreglo en la convención celebrada entre el plenipotenciario francés y el Gobierno de Rosas.
Por ella se obliga a Francia a formar parte del bloqueo y a la evacuación de Marín García con reposición de su armamento, tal como estaba el 11 de Octubre de 1838.
El tratado de Makau no trajo la ansiada pacificación. Rosas con el apoyo de la escuadra francesa, destruye al ejército de Lavalle. La República Oriental del Uruguay le ofrece al Italiano José Garibaldi el mando de la corbeta de guerra "Constitución "de 18 cañones.
Muy pronto le encomiendan una misión y el 5 de septiembre de 1845, una expedición naval anglo-francesa con una pequeña escuadrilla de Montevideo, acompañada por algunos buques de guerra ingleses y franceses, se presentó frente a la isla intimándole su rendición al comandante D. Pedro Rodríguez. Este protestó ante el jefe de la escuadrilla haciéndole saber que no tenía orden de su gobierno para abandonar la isla y que sólo podía ceder a la violencia de la mayor fuerza, con la protesta del caso (sólo tenia 10 soldados seminválidos)
En esta situación se mantuvo hasta que Garibaldi le hizo notar la superioridad de sus fuerzas, comprometiéndose a trasladarlo junto con sus tropas a donde él dijese.
El comandante Rodríguez solicitó ser trasladado a Buenos Aires en un de los buques extranjeros y a ese afecto se embarco en él bergantín inglés "Delphin".
Como recuerdo de aquella campaña, queda en Martín García, la tumba de un marino francés, al teniente de Navío Nöel Michel Lefocalvez, fallecido el 23 de diciembre 1848 y enterrado en el cementerio de la isla.
Cuando Urquiza triunfa en la batalla de Cepeda el 23 de octubre de 1859, las tropas de Mitre logran salvarse embarcándose en San Nicolás en la Escuadra de Buenos Aires al mando de Sussini. Mitre, que se embarca en ella, llega a Martín García y la encuentra sin jefe y en estado de casi abandono. Restablece la confianza y deja algunas tropas y buques.

Aquí puede decirse que
termina la historia con hechos de armas, de la Isla Martín García. Luego en 1861 con la jornada de Pavón, en la que resultó vencedor el General Mitre trae como consecuencia la anhelada Unificación Nacional.
Más tarde, en 1865, sobreviene la guerra de la triple Alianza contra el Paraguay, durante la cual la isla fue artillada por 17 piezas de variado calibre, distribuidas en seis baterías, a cargo de tropas del ejército.
En el año 1870 se instala la Subprefectura de Martín García, debido al intenso transito de pasajeros, al lazareto, que en ocasiones llegaban a siete mil, por razones de seguridad, vigilancia y control del trafico de embarcaciones Hacia mediados del año 1875, el buque Jefe de la División Torpederos, el "Fulmínate" dejaba listo para su empleo el cable submarino teniendo entre Buenos Aires y Martín García, cuyo servicio quedó inaugurado el 22 de septiembre de ese año. Esta obra fue dirigida por el ingeniero Davidson y costó sólo doce mil pesos fuertes.

Martín García como Prisión

Cuando finalizaba el siglo XVIII, los presos eran utilizados en la construcción de las distintas obras de la isla, inclusive las baterías y sus casamatas de piedra.
En 1768 se destino un número de presos para proceder al desmonte del bosque, que avanzaba lujuriosamente hasta muy cerca de la guarnición.
Todas las fortificaciones de la isla que se construyeron para la guerra contra los
portugueses,
también fueron construidas por los presos y desde 1768 se los puso a fabricar ladrillos para las obras en construcción. Tanto las canoas que traían la carne, como las embarcaciones que transportaban la piedra, eran conducidas por presos de confianza, pero lo que más llama la atención fue que en el año 1767 los penados cubrían guardia en la isla y en 1776 se los instruyó en el manejo del cañón, en razón de no contarse con suficientes artilleros para la defensa de la isla contra los portugueses.
En el asalto llevado a cabo por los franceses y riveristas el 11 de octubre de 1838, la guarnición de la isla debió apelar a 30 penados para reforzar la defensa, a los que armó con lanza y garrote.
La mala calidad de los edificios existentes en el siglo XVIII y el trabajo continuado y agobiador ejecutado en malas condiciones de alimentación y de higiene, a lo que se sumaba el gran número de ratas, dio lugar a continuas enfermedades lo que se veía agravado por la falta de médico y de enfermero, por cuyo motivo era necesario enviar a Buenos Aires todo enfermo de cierta gravedad.
En 1776 el jefe de la isla, abrumado por los problemas y la falta de apoyo, expresa
textualmente en un parte: " ... hallándonos aquí para defender este puesto y sacrificarnos por el Rey siempre que llegue el caso, hemos de merecer el que V. S. nos trate como oficiales y no como a desterrados".
Las malas condiciones de vida, originaban constantes fugas o intentos de fuga por parte de los penados y desterrados. La manera más frecuente consistió y ha consistido en internarse en el bosque, en donde con comodidad, con trozos de ramas y troncos construían una balsa para cruzar el río hasta la costa oriental, distante unos 3500 metros. Pero lo cierto es que sin ayuda del exterior ha sido siempre muy difícil evadirse, sin riesgo de perecer, como a muchos les ha sucedido.
Desde 1892 la Isla Martín García tenía de guarnición la Compañía de Artillería de Marina la que, por decreto el 25 de julio de 1892 aumentó su plantel a 250 hombres denominándoselo entonces Batallón de Artillería de Marina.
Por decreto del 19 de julio de 1896 se dispuso que el cumplimiento de las penas por delitos y faltas disciplinarias que fueran de carácter leve se llevara a cabo en la Isla Martín García. Esto es lo que da origen al Penal Naval Militar, que hasta este momento había sido alojamiento de tropas de guarnición. Este penal funcionó hasta el año 1957 en que paso a Magdalena.

A este respecto es interesante destacar que a la par de la importancia tanto política como estratégica, que en todo tiempo desempeño la Isla Martín García, ella fue siempre de una guarnición disciplinaria y también de presidio. Sobre este particular Goldstein en su publicación "La Isla Martín Gracia presidio del Río de la Plata", nos historia en forma muy documentada e interesante sobre este tópico.
El 24 de abril de 1765 llegaron a la Isla Martín García los primeros presos (un contingente de siete desertores del Batallón de Buenos Aires). Cuando estos se desembarcaron en la misma, solo vivían, desde agosto hasta el año anterior, dos paisanos locos...
En 1767 llego un contingente de penados entre los cuales uno, tenia la pena de 18 años por "aversele cogido con un cuchillo y por induzir a los esclavos que roben a sus amos". Otro era de Santiago Arrúa, por el delito de "aver violado a su hija y residiendo nuevamente en sus delitos", iba por toda la vida. Un tercero por "no aver observado dieta, va por dos años".
Pero no solo penados eran enviados a la isla, sino que muchas oportunidades se remitían individuos por causas pendientes y no adaptarse al régimen de la Cárcel Publica de Buenos Aires.
En aquel entonces, los padres tenían facultad para que sus hijos inadaptados sean encarcelados; así, entre los presos remitidos en 1774, figuran dos: "Inobediente a su madre". También la isla era asiento de aquellos reos que debían ser trasladados a las Islas Malvinas, lugar donde el castigo era mucho mayor.

En 1767 la isla tenia una población de 37 penados y un destacamento Militar que los custodiaba, compuestos por 122 hombres de tropa. Este numero tanto de soldados como de presos variaba con las necesidades de guerra o convulsiones políticas.

En 1791 se fijan en 32 el número de presos y si por alguna consecuencia (muerte, enfermedad o fuga) este numero variaba, de inmediato se pedía su reemplazo con carácter urgente al Virrey.

Este hecho estaba muy relacionado con el empedrado de las calles de Buenos Aires ya que como hemos dicho, fue hecho con las piedras de la cantera de la Isla Martín García.

Los penados disponían de poca o ninguna comodidad para alojamiento y durante la noche se los recluía en una construcción de madera y barro, asentada sobre piedra.

En 1775 murió un penado que estaba enfermo de lepra y vivía solo en un rancho de barro, el que fue quemado junto con el cadáver del infortunado y sus muebles.

Los presos durante el tiempo de su condena, permanecían con grillos que les aherrojaban las piernas a la altura del tobillo. Todos dormían hacinados en un local llamado "crujía", que tenía unas 25 por 6 varas, con un callejón que lo dividía de una estacada de palo a pique con puerta de rastrillo, sobre tarima de madera y sin mas ventilación que una pequeña tronera y una puerta, primitivamente de cuero y más tarde de madera con rejas también de madera. Para beber y su higiene contaban con seis barriles de agua dulce y con ella también debían atender la limpieza del local.

En 1767 la población de penados estaba integrada por 89 presos de los cuales 4 permanecían engrillados y mantenidos en la mayor seguridad; 55 "mantenidos en la crujía acollarados y con ramales" y 30 desertores que podían salir al trabajo.

El jefe de la isla elegía de entre los penados a uno como capataz, que por suspenso era un sujeto de confianza y que tenia por misión procurar mantener el orden de la cuadra y peticionar por los presos en los que eran permitidos, como así también distribuir el trabajo para los mismos.

En la isla no se admitían visitas, pero por otra parte era muy dudoso que persona alguna se decidiera a afectar tan penosa travesía y sin posibilidad de regresar, salvo en circunstancias en que los vientos fueran favorables, para visitar algún amigo o pariente y no teniendo donde alojarse allí. Por ese motivo los presos no gozaban de la ventaja que tenían los de las ciudades, que recibían limosna de parte de los visitantes, como era costumbre de la época.

El equipo de los presos consistía en una camisa, un calzón, un chaleco, un gorro y una frazada; pero lo normal era que no tuvieran estas escasas prendas. Esto lo podemos comprobar con la lectura del parte que el Jefe de las Isla enviaba recabando provisión de equipo. Este parte decía textualmente: "de veintisiete presidiarios que se hallan en esta, veinticuatro necesitan de vestuario, pues se hallan totalmente desnudos". Otros Jefes de la Isla en informes similares decían al Virrey"... es un dolor verlos cundo salen del agua (donde embarcan piedras) y que no tienen con que arroparse, pues como no habiendo el vestuario con debido tiempo, están en cueros y no tienen con que abrigarse cuando acaban el trabajo por lo cual se enferman muchos de ellos...". Felizmente esta situación se

regularizó con lo producido del fondo del empedrado de Buenos Aires.

Los presos estaban clasificados según su importancia y su condena. Los penados militares tenias ración especial y media paga del sueldo, lo que en todos lados era señalado en la sentencia firmada por el Virrey. Los presos comunes tenían ración especial recién a partir de su trabajo en el empedrado. La comida se hacía con carne vacuna que era traída de Buenos Aires en una canoa, de tal modo que con tiempo malo o de malas condiciones de mares o río bajo, la carne no llegaba.

Se hacían tres ranchos: uno para el Jefe, Oficiales y Capellán; otro para la tropa y un tercero para los penados.

También es interesante decir que en la isla se producía un gran número de ganado vacuno que en el bosque estaba libre de la persecución de los hombres. Un cálculo del año 1767 daba como 500 cabezas el número de ganado mostrenco. Este ganado salvó mas de una vez las necesidades, para lo cual los Jefes debieron mandar dos o tres veces hasta lo más intrincado del bosque a algún sargento armado de fusil con algunos presos.

También se construyó un establo para ordeñar algunas vacas. Cálculos posteriores han llegado a la conclusión de que la isla no podría albergar mas de 150 vacunos, por lo que se estima que el dato de 500 debe haber sido en exceso. La ración consistía en yerba, sal, ají, carnes y además leña. Esto era suministrado por la Real Hacienda. Los que trabajaban en las obras de empedrado tenían una sobre ración de 8 onzas de pan y media de tabaco, que provenían del fondo de esa tarea.

Martín García como Lazareto

Funcionó también en la isla la "Junta Central de Lazaretos" (uno de cuyos vocales fue el Comodoro Ceferino Ramírez) y fue estación de cuarentena durante la epidemia de fiebre amarilla. En 1884 se instala un campamento sanitario con 400 carpas y que se amplían con galpones debido a la epidemia de cólera y fiebre amarilla.

En 1886 se construía el lazareto y crematorio que había sido solicitado en la época de Sarmiento. En el crematorio habían trabajado obreros portugueses y la parrilla se probó con una vaquillona. El lazareto funcionó en la isla hasta el año 1915 y uno de sus directores fue el Dr. Luis Agote, el descubridor del método en la transfusión sanguínea citratada, de difusión universal.

En el lazareto cumplían cuarentena los buques que venían a Buenos Aires y que constaban con hoteles de primera y segunda, farmacia, hospital, lavadero, planta de desinfección y crematorio.

Durante la presidencia de Roca, se instaló en Martín García (año 1884), el Faro para la navegación de los ríos Paraná y Uruguay. Este Faro funcionó hasta el año 1927, en que se reemplazó por el Semáforo construido por el Ministerio de Obras Publicas.

Rubén Darío y "La Marcha Triunfal"

Una Noche a fines de abril de 1895, hacia la madrugada, el doctor Plaza, contertulio del Ateneo y amigo personal del poeta Nicaragüense Rubén Darío halla a éste solo, sentado en un banco de la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada. Posiblemente el artista regresaba de una noche de vino y rosas. Plaza lo nota desaliñado y desmejorado.

Le comenta que iba a tomar el vapor que lo llevaría a la Isla, de la que era médico y director interino, e invita a Darío a ir con él. Éste accede, justo en el instante en que se les une Jaimes Freyre, el modernista Boliviano, codirector con Rubén de La Revista de América, quien le presta su sobretodo, pues Darío estaba desprovisto de todo abrigo en la fría madrugada.

Plaza y Darío parten en el vaporcito "Jenner", del Departamento Nacional de Higiene, desde la Boca a las ocho de la mañana previo traspaso al hospital flotante "Rodolfo del Viso" donde cargan cinco convalecientes de fiebre amarilla y retoman rumbo a Martín García.

Ya en la Isla, Darío recoge información de enfermeros, enfermos, cocineros y va recolectando datos que incluirá en sus crónicas acerca del hacinamiento, falta de verdura fresca, la mala organización de los lavaderos, las desinfecciones de los pasajeros, los bultos, etc.

Asiste a una cuarentena obligada para un grupo de viajeros ingleses y a la autopsia de un hindú, y luego a la cremación del mismo quien al cabo de una hora y media recoge sus cenizas en una pequeña caja de zinc para luego depositarla en una estantería.

Es en éste ambiente de miseria y muerte donde el poeta escribió "La Marcha Triunfal", en el mes de Mayo de 1895.

Martín García en la Campaña del Desierto Después de la expedición del General Roca al desierto, fueron internados en Martín Gracia numerosos indios que vivían en tolderías y que trabajaron en la construcción de la vieja Capilla de Nuestra Señora del Carmen, terminada en 1889 y demolida en gran parte en 1937 y finalmente en 1940 y que estaba ubicada al lado del Teatro "Urquiza". Entre ellos estaba el cacique los caciques Epúmer Rosas, Pincén y Catriel con su familia. Ellos fueron bautizados en la isla por los padres lazaristas. Varios de estos indios murieron en Martín García víctimas de una epidemia de viruela.

Frente al cine-teatro se encuentran los restos de la Casa de los caciques". Allí estuvieron confinados.

Debemos destacar en lo referente a la religión, que el primer Capellán que fue un sacerdote franciscano, llego a la isla en 1776, o sea un año después que los primeros presos y es digno de destacar que hay constancia de que el propio Virrey controlaba la forma en que se cumplían las obligaciones religiosas, para la cual recibía periódicamente el informe de quienes cumplían o no con el precepto pascual.

Historia E.G.B. N° 39

El 25 de abril de 1919 se labra un acta entre la marina y el Consejo Nacional de Educación por la cual se daba cumplimiento al Decreto Nacional del 1° de febrero de 1919, recaído en expediente 1-C-9977, por el cual la Marina daba posesión precaria del terreno ubicado en la 10 10  calle Espora y Gerónimo Costa, de 50 metros por 50 metros, para ser destinado a la construcción de un edificio escolar para niños de la localidad. No obstante este antecedente, por Decreto Nacional del 16 de noviembre de 1931 se concede al Consejo Nacional de Educación nuevamente la misma tierra para la construcción de una escuela en la isla, la cual ya funcionaba en otro lugar precario.

Con posterioridad en el año 1947 se construye un moderno edificio para la Escuela "Juan Díaz de Solís".


Martín García a principios del Siglo XX

Es interesante señalar como antecedente histórico que, hasta el año 1915, la isla se dividía en zona militar y civil, la población asistía a las ceremonias patrias frente a la actual batería "25 de Mayo", arrojando flores al río por los muertos por la patria.

En 1921 se instala en Martín García una Escuela preparatoria de personal subalterno. La reorganización de la instrucción operada en el año 1933, trajo aparejado el cierre de dicha Escuela ocupada hasta hace muy poco tiempo por el Departamento de Vigilancia y Seguridad.

Los reflejos de las Guerras Mundiales en la Isla

Las dos guerras mundiales (1914 – 1918 y 1939 – 1945) y los acontecimientos políticos del país han tenido repercusión en Martín García. En septiembre de 1914. Fueron internados en la isla los tripulantes del crucero auxiliar alemán "Cap. Trafalgar" los que fueron alojados en las instalaciones del antiguo lazareto.

Ocho de ellos intentaron fugarse a nado, pasando por en Canal del Infierno al Uruguay, muriendo dos de ellos ahogados. Uno de estos, Karl Krota, se encuentra enterrado en el cementerio de la isla.

De su pasaje por la isla hay una pequeña piedra piramidal en la plaza Solís, que ellos mismos se encargaron de colocar en agradecimiento al buen trato recibido.

En 1939 después de la batalla del Río de la Plata, se produjo el auto-hundimiento del acorazado de bolsillo alemán "Graf von Spee" frente a Montevideo (diciembre de 1939) y sus oficiales y tripulantes fueron internados en la isla, alojándose en algunas cuadras de la antigua Escuela de preparatoria. Un grupo de 17 oficiales logró escapar a través

de un túnel que los condujo a la selva y pasando entre dos garitas de centinelas, se embarcaron en una balsa que los condujo a la libertad, radicándose la mayoría de ellos en nuestro país.

Entre su honroso y largo historial, nuestra gran isla puede agregar que también hubo varios proyectos para instalar en ella una "colonia Penal o Campo de Semi-libertad" del tipo preconizado en el art. 16), inc. 3°) de la Ley N° 11.833 que trata de la Organización carcelaria y Régimen de la Pena. Así tenemos un proyecto del Dr. Carlés, de fecha 15/IX/1915 y otro del Diputado Dr. Bard, de fecha 15/IX/1923, por los que, de haber prosperado, se autorizaba al Poder Ejecutivo a construir una cárcel penitenciaria modelo en la Isla Martín García y otra destinada a mujeres.

Más tarde, en 1933, por Decreto N° 34.696.-845 de fecha 29/XII/1933 se disponía en el art. 5°). Inc. D) que la Dirección General de Institutos Penales se abocara de inmediato al estudio de las construcciones carcelarias fijadas en la citada Ley 11.833, ajustándose a un plan que incluía la "habilitación de un campo de semi-libertad en la Isla Martín García, para seiscientos detenidos".

Este Decreto nunca tuvo concreción y por consiguiente no fue llevado a la práctica.

Martín García como base Naval 

El 20 de octubre de 1936 se dispuso la instalación de las Fuerzas de Defensa de la Zona del Plata y más tarde fue asiento de la sub área Naval del Plata.

El 26 de Junio de 1950 se crea el Centro Provisorio de Reclutamiento, donde se reclutan los marineros para repartir en toda la marina y en la que se efectuaban los cursos de distinta duración, según las especialidades, al cabo de los cuales eran dados de alta como marineros y pasaban a integrar las tripulaciones de los buques y reparticiones de la marina. Esta Escuela, que luego se llamó Escuela de Marinería llego a tener tal importancia que, el número de aprendices marineros llegó aproximadamente a los dos mil.

Con motivo de los acontecimientos de septiembre de 1955, el Director de la Escuela de Marinería con su personal tomaron parte activa en la Revolución Libertadora.

Como consecuencia de su participación en la acción naval de Río Santiago el 16/IX/1955, sufrió bajas que merecieron la inauguración de un monumento en homenaje a los caídos, el que se levanta en la Plaza Almirante Brown.

En noviembre de 1955 queda terminada la nueva pista de aterrizaje de 1200 metros de longitud y se efectúa el primer aterrizaje y decolaje de un D. C. 3. La isla albergue de tres presidentes Entre los presidentes argentinos que la visitaron, figuran Domingo F. Sarmiento, Figueroa

Alcorta, Roque Sáenz Peña, Julio A. Roca y José Felix Uriburu.

Es interesante señalar que, en ocasión de la visita del presidente D. José Figueroa Alcorta, se efectuaron las salvas de reglamento por última vez, por la batería "25 de Mayo", año 1905.

 Hipólito Yrigoyen en Martín García

 El 6 de septiembre de 1930 se producía el movimiento revolucionario encabezado por el Teniente General José Felix Uriburu, el que derrocó al gobierno de Hipólito Yrigoyen. Es así como no obstante que Yrigoyen se traslada a La Plata buscando apoyo en el Regimiento 7 de Infantería para ofrecer la resistencia, al no contar con este apoyo presentó su renuncia, permaneciendo en este Regimiento hasta el día 11 en que fue embarcado en el Crucero Acorazado "Belgrano" en calidad de detenido. Más tarde, el 10 de noviembre de 1930 pasó al Crucero "Buenos Aires" y el 23 de ese mismo mes y año desembarca en Martín García, lugar donde residiría más de un año. Una vez en la isla es alojado en la cartuchería, lugar ubicado en Punta la Gata, denominado así porque cuando estaba en la isla el Ejército (Guerra con el Paraguay), ahí tenían fábrica y taller de cartuchos para los cañones de las baterías (hoy esta casa está demolida y solo quedan algunos escombros) Al principio estuvo solo pero muy pronto le permitieron vivir en compañía de su hija Elena y de su secretaria la señorita Menéndez.

Al poco tiempo también le hizo compañía Elpidio González, compañía que resultaría muy grata a Yrigoyen. El destierro en esta isla le preocupó mucho y vivía obsesionado por salir, no obstante que periódicamente recibía visitas de sus amigos y algún pariente, como su sobrino Rodríguez Yrigoyen.

Los juicios que se le siguieron al ex–presidente no llegaron a su fin, cuando el 19 de febrero de 1932 en la víspera de la asunción del mando General justo, el General Uriburu dio un decreto indultando a don Hipólito Yrigoyen.

En la tarde de ese día, el aviso "Gaviota", a la orden del patrón Fernández, sale de Martín García con Yrigoyen, su hija Elena y su secretaria la señorita Menéndez por único pasaje, con rumbo a Buenos Aires y en la mañana del día 20 de febrero los desembarca en Dársena Norte.

En diciembre del año 1932 se descubre una conspiración contra el gobierno del General Justo. El día 16 de ese mes se solicita al Congreso el establecimiento del Estado de Sitio y se detiene a las principales figuras del radicalismo: Yrigoyen, Alvear, Güemes, Tamborín y el General Dellepiane. Todos ellos fueron detenidos a bordo del Crucero "25 de Mayo", pero esa misma noche lo trasladan a Yrigoyen al aviso "Golondrina" y a las 4 de la mañana del 17 de Diciembre de 1932 el "Golondrina" llegó a Martín García donde desembarca nuevamente, pero esta vez solo y es alojado en la casa del jefe de la isla (casa 101)

El 5 de enero de 1933, Yrigoyen tiene la grata sorpresa de la llegada a la isla de Alvear y Güemes y a ambos los alojan junto con él en la casa 101. Pero su salud declinó muy pronto por tantos golpes y a pedido del jefe de la isla es revisado por médicos enviados desde Buenos Aires por el gobierno, los que aconsejan su traslado a la Capital Federal. Es así como el día 11 de enero de 1933 lo embarcan en el aviso "Golondrina" y lo llevan nuevamente a Buenos Aires.

El día 1° de mayo de 1933, Alvear y Güemes recuperaron su libertad y fueron trasladados a Buenos Aires en el aviso "Golondrina".

Perón en Martín García 

El gobierno de Facto del General Edelmiro Farrell trataba de hacer equilibrio en la cuerda floja, acusado desde el exterior por los países aliados que lo acusaban de pro - nazi y las fuerzas políticas internas que a mitad de ese año reiniciaron su accionar después de haber sido resueltas en 1943.

El blanco de todas las acusaciones era el coronel Juan Domingo Perón, que en ese momento ocupaba los cargos de Vice Presidente, Ministro de acción social y Ministro de Guerra, quien contaba con gran prestigio entre sus compañeros de armas. Pero había un sector del ejército denominado "democrático" que no lo miraba con buenos ojos, así como la marina.

El Jefe de la guarnición de Campo de Mayo, general Ávalos es portavoz ante Farrell que el deseo de sus subordinados era que Perón dejara todos sus cargos.

El presidente Farrell cede ante las presiones de la guarnición de Campo de Mayo, liderada por el general Ávalos y pide la renuncia de Perón, que la presenta de inmediato respetuoso de la decisión de su jefe y amigo, ante la presencia de los generales Pistarini y Von der Becke, en las oficinas del Ministerio de Guerra.

A pesar de las manifestaciones de Perón, que reclamaban tranquilidad y orden, sus muchos partidarios quieren seguir adelante con la lucha; en las guarniciones militares, en las calles céntricas y en los locales sindicales se advierte un clima de tensión.

Los dos enemigos de Perón eran el general Eduardo Ávalos, quien asume como Ministro de Guerra y el vicealmirante Héctor Vernengo Lima, Ministro de Marina, quien aprovechando la confusión, toma la delantera con el propósito de reinstaurar el antiguo régimen.

El jueves 11 de octubre, Perón va a Florida, donde pasa la noche en la casa de un amigo, con el propósito de desligarse de compromisos y visitas. Al día siguiente se traslada junto a su compañera María Eva Duarte al recreo Tres Bocas, situado en una isla del Tigre, dispuesto a mantenerse apartado del teatro de los acontecimientos. "Como no tenían nada de qué acusarme, le encargué a mi gran amigo, el teniente coronel Mercante, que al día siguiente fuera al Ministerio de Guerra y le dijera al Ministro que si me necesitaba estaba en la isla, pronto a concurrir donde fuera. No deseaba, eso sí, que ello se supiera públicamente, porque anhelaba estar tranquilo".

En la madrugada del sábado 13 de octubre, el jefe de policía, coronel Mittelbach, va al Tigre a buscarlo para que vuelva a la capital, invocando el nombre del general Farell. Perón se encuentra en su domicilio de la calle Posadas cuando, a las 02:30 h., el subjefe de policía, mayor Héctor D´Andrea, lo invita a trasladarse a la cañonera "Independencia".

Según le promete el funcionario, al día siguiente sería trasladado a un alojamiento más decoroso; Perón acompañado por su amigo el coronel Mercante, sube al automóvil que los lleva hasta Puerto Nuevo dónde se encuentra la cañonera, pero una vez en la nave, esta zarpa rumbo a la isla Martín García, presidio naval.

El domingo 14 Perón envía una carta al ministro de Guerra. El frío y cortante lenguaje legal que Perón utiliza para dirigirse a Ávalos revela su estado de ánimo.

Otro es el tono que utiliza para dirigirse, al día siguiente al presidente Farrell: "Imaginará cual ha sido mi dolor al ser detenido por su orden después de los sucesos de estos días".

No oculta su pesar por la ofensa recibida: "Hubiera preferido - le dice - ser fusilado por cuatro viejos montañeses y no pasar por lo que estoy pasando". Resulta evidente que Perón no tenía idea que Farrell no tenía nada que ver con su detención.

Mas tarde, la oposición dirá que ha sido una maniobra táctica para coordinar, desde Martín García, la gigantesca revuelta popular que se avecina. Lo cierto es que, durante los cuatro días que pasa en la isla, Perón permanece la mayor parte del tiempo confinado en una habitación (hoy instalaciones de la Escuela Nro. 39 "Juan Díaz de Solís" y Escuela de Enseñanza Media Nro. 7) dividida en dos por un tabique de madera a media altura, en las condiciones mas precarias. El mobiliario es simple: una cama con mosquitero, una mesita de luz, una mesa y dos sillas. Está casi incomunicado en este pequeño recinto, con dos centinelas a la vista y el servicio correspondiente a su rango.

Cuando el capitán médico Miguel Ángel Mazza lo visita en esta modesta habitación, donde comparten el almuerzo, ambos analizan la situación. Es evidente que carecen de información completa sobre lo que está sucediendo: Perón, por la rapidez con que se han suscitado los hechos y por la falta de contacto con Evita y sus partidarios; Mazza, que aporta algunos elementos comunicados por el coronel Lucero, no tiene formado un cuadro general de la situación: antes de viajar a la isla se ha aislado, voluntariamente, para que su visita no sea mal interpretada. Hasta ese momento, solo desea dar apoyo moral a su amigo y defenderlo, no como político, sino como hombre.

Antes de trasladarse a la isla, Mazza ha hablado con el coronel Franklin Lucero, un hombre de total confianza de Perón, quien le había comentado que sólo se podía contar con los generales Sosa Molinari y Urdapilleta.

El ejército del interior no podía estar aliado con Campo de Mayo y en cuanto a Martín García, sólo podía ser algo momentáneo.

La larga conversación con Mazza continúa en la galería cubierta que está junto a la habitación. Mientras tratan de elaborar una interpretación coherente de todo lo que está sucediendo, ante la mirada despreocupada del centinela que se encuentra a varios metros de allí, la situación política del país es caótica. Las bases sindicales comienzan a organizarse para liberar a su líder; el ejército vive horas contradictorias pues los cuadros jóvenes no han quedado tranquilos; Evita trata, desesperadamente de lograr la libertad de Perón.

La reacción oligárquica aprovecha en esos días el triunfo táctico para dar algunos pasos adelante: se convoca a elecciones para abril de 1946; se trata de establecer la "culpabilidad" del coronel Perón por los sucesos que se han ido desarrollando en los últimos meses; se liberan presos; se levantan las clausuras que pesaban sobre varios periódicos; se constituyen juntas renovadoras en los tres políticos tradicionales: radical, conservador y socialista.

Como contraposición al peronismo naciente, se configura ya una virulenta fuerza opositora, que años después, en otras circunstancias, tomará el nombre de "gorilismo". El jueves 11 de octubre, parado sobre una mesa del Círculo Militar, el mayor Desiderio Fernández Suárez lanza una consigna "Matar a Perón".

En su prisión de Martín García, el líder popular empieza a urdir la maniobra que hará posible su libertad. El capitán Mazza, en su regreso a Buenos Aires, lleva cartas e instrucciones precisas; faltan pocas horas para que se produzca la gran eclosión del 17, que dará un vuelco definitivo en la historia argentina.

El plan para sacar a Perón de Martín García era el siguiente: Se sabía que Perón no estaba bien de salud. Independientemente del cansancio ocasionado por la labor de estos últimos dos años, lo aqueja una afección pleural, consecuencia de una congestión pulmonar contraída en La Quiaca en el otoño de 1931 cuando cumplía funciones en la Comisión de Límites.

Mazza, que lo ha atendido en estos últimos tiempos, guarda radiografías que muestran claramente la afección. Él sabe que es una dolencia superada; pero sabe, también, que un especialista que estudie las placas no se podrá quedar tranquilo; así, contando con material como prueba, se empieza a gestar el plan que tiene como objetivo el traslado del prisionero al Hospital Militar Central.

Perón y Mazza se ponen de acuerdo: redactan una nota de puño y letra del coronel y dirigida al Ministro de Guerra, general Ávalos dónde le dice "Solicito quiera tener a bien disponer las medidas necesarias para mi asistencia médica hospitalaria en razón de la afección que padezco, y de la cual puede dar testimonio y fe el señor capitán cirujano D. Miguel Ángel Mazza y que se ha visto reagravada por el clima húmedo de esta isla".

Acompañando esta nota, Mazza escribe otra dirigida al Jefe de la Secretaría del Ministerio de Guerra y explica "que a raíz de un examen radiográfico, se comprobó que el señor coronel D. Juan D. Perón presenta una "elevación cupuliforme del hemidiafragma derecho", cuyo probable origen tumoral debe ser imprescindible e impostergablemente dilucidado por el examen clínico y de laboratorio en un ambiente hospitalario", para asegurarse de una respuesta pronta y favorable, agrega "efectivamente, el clima húmedo de su actual alojamiento le puede resultar sumamente desfavorable" El domingo 14, Mazza vuelve a Buenos Aires y lleva a cabo los detalles del plan gestado con Perón: entrevista varias veces al presidente Farrell, y toma contactos con camaradas leales a la causa. En la primer visita a Farrell, le entrega las cartas e insiste en el agravio de la salud de Perón y que la isla no cuenta con los más elementales recursos como para tratarlo. Farrell le comunica su adhesión a Perón y le dice que vaya a verlo nuevamente y que le diga que no le quiere hacer mal, pero que en Buenos Aires estaría en peligro ya que lo quieren matar.

Mazza comprende que en las esferas castrenses reina el desconcierto y que no va a ser fácil cumplir con el objetivo.

A partir de ese momento, Mazza empieza un recorrido incansable por el Ministerio de Guerra y por fin consigue el permiso del general Ávalos para trasladarse a Martín García una vez más. En una reunión con Farrell, Ávalos, Tauber y Vernengo Lima, Mazza consigue por fin, la autorización del conjunto del gobierno para el traslado de Perón al Hospital Militar Central.

Ante la insistencia de Mazza de trasladar a Perón, Vernengo Lima, (quien había dispuesto el arresto sin consentimiento ni aprobación del primer magistrado) introduce una nueva variante: conformar una junta médica y que ésta viaje a Martín García con el objeto de evaluar al paciente. Al conocer esta variante, Mazza mantiene alrededor de cinco reuniones a puertas cerradas con Farrell. Finalmente, la junta se integra con los doctores José Tobías, Nicolás Romano y el propio Mazza. A las 14:30 del martes 16 la junta médica se embarca en una lancha de la Prefectura Nacional Marítima (antigua denominación de la Prefectura

Naval Argentina) Durante el viaje, Mazza habla con el comisario Rodríguez, que los acompaña por orden de Farrell, y acepta la propuesta de que "al llegar, - anota Mazza - debía abrazar al coronel y decirle sigilosamente en el momento del abrazo que de ninguna manera se dejase revisar. El coronel debía rechazar la Junta Médica y a sus integrantes, al no poder examinarlo, debían forzosamente aceptar el traslado. Él debía plantear una cuestión de confianza; por mi parte yo estaba tranquilo, pues en cualquier situación que se presentase, yo tenía las radiografías que, para quienes no conociesen al enfermo, constituían un documento capaz de hacer dudar al mas destacado especialista". En la vieja lancha torpedera, viajan también el mayor Jorge Moretti y el capitán de corbeta Andrés Tropes, puestos en esta comisión por el Ministerio de Marina para supervisar el trabajo de la Junta Médica.

Al llegar a la isla, se producen algunos cambios de palabras. El capitán Tropes informa que la tarea de la Junta es examinar al enfermo y evaluar si es indispensable y urgente el traslado al continente; el teniente coronel de artillería de costas Ladvocat - a cargo de la guarnición - aclaró que el coronel Perón estaba detenido e incomunicado; Mazza advierte que esas no son las ordenes que le impartió el presidente de la República y que no se movería de la isla hasta que la junta lo examinara y él decidiera, en caso de disparidad de opiniones médicas, el traslado del detenido. El doctor Romano, señaló que primero había que ver si Perón aceptaba o no ser revisado por la Junta Médica.

Perón alertado de antemano, explica al capitán Tropes que no desea hacerse revisar, pues su dolencia requiere un tratamiento hospitalario, con el auxilio de la radiología. Después de varias comunicaciones radiales en clave con Buenos Aires, Ladvocat y Tropes comunican al coronel Perón que será trasladado a la Capital. Apenas comienza la jornada del jueves 17, a las 03:30 hs. Perón, acompañado por los integrantes de la Junta Médica aborda la lancha que los llevará de regreso; solo al llegar a Puerto Nuevo, el capitán Tropes indica el nuevo destino: el Hospital Militar Central; Perón y Mazza habían ganado la partida.

En la carta que envía al general Farrell, presidente de la República, desde Martín García, el 15 de octubre, dice el coronel Perón: "Mi general: Imaginará cual ha sido mi dolor al ser detenido por su orden después de los sucesos de estos días. Había esperado todo, menos una cosa así. No sé de qué delito se me acusa pero estoy pronto a responder, cualquiera que sea, pues delito militar han cometido quienes exigieron mi renuncia, en tanto yo no creo que pueda configurarse en mi contra, ningún delito como funcionario. Yo solo he actuado en los cargos para los cuales fui designado, y en ellos estoy pronto, para responder de lo que se me trate. Quiero que se sepa que a pesar de habérseme ofrecido asilo en embajadas, he rehusado a hacerlo, pues no tengo de que acusarme y puedo responder de cada uno de mis actos. Me encuentro incomunicado desde el momento en que fui detenido, y alojado en esta Isla en las mismas condiciones sin saber a qué atribuirlo y sin que medie otra comunicación que la orden verbal que de su parte me trasmitiera el subjefe de policía, con el compromiso de la palabra de honor del Presidente de acceder al pedido que le hiciera llegar, por intermedio del coronel Mittelbach, es decir, ser sometido a la jurisdicción militar.

"Soy hombre duro, mi general, pero sensible; no me asusta mi situación pero me ha herido profundamente que después de haber dedicado toda mi vida al ejército, y haber realizado el sueño de cincuenta años de todo soldado, haya sido entregado de una institución que no es la nuestra."

"Hubiera preferido ser fusilado por cuatro viejos montañeses y no pasar por lo que estoy pasando. Si aún tengo derecho de gozar de alguna gracia, le ruego quiera acelerar mi retiro del ejército, que solicité el mismo día de mi renuncia. No sé si represento algo para los trabajadores, para el ejército y la aviación; los años lo dirán. Pero eso sí, se que quienes influenciaron en estos momentos, no pueden ser imparciales porque son parte. Por eso, si el delito del que se me acusa es civil, no se puede someter al vejamen militar. Si me encuentro detenido a disposición del Poder Ejecutivo, creo tener los derechos elementales que me acuerda la ley." 

Arturo Frondizi en la Isla 

Luego de su derrocamiento, en la madrugada del 29 de marzo de 1962, a bordo de un DC3 de la Fuerza Aérea Argentina, partía desde el Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery con destino la Isla Martín García el ex Presidente Arturo Frondizi.

Su confinamiento se lleva a cabo en la casa en que hoy funciona la Comisión Administradora del Río de la Plata.

Durante su estadía vistió ropa de fajina y llevo el pelo cortado a cero, no permitiéndosele abandonar los límites de la residencia, siendo su único pasa tiempo la lectura. Se produjo la extradición al continente el 3 de marzo de 1963.


 TRATADO DEL RÍO DE LA PLATA Y SU FRENTE MARÍTIMO

Fue firmado entre la República Argentina y la República Oriental del Uruguay el 19 de noviembre de 1973 por los Presidentes Juan Domingo Perón y Juan María Bordabherry. El Consejo Argentino lo aprueba por ley N 20.645 el 31 de enero de 1974. Se efectúa el canje de instrumentos de Ratificación entre los dos países el 12 de febrero de 1974 entrando en vigor el 12 de febrero de1974.

El tratado consta de cinco partes. La primera está dedicada al Río de la Plata, la segunda al frente Marítimo, la tercera a la defensa, la cuarta parte a la solución de controversias y la quinta a las disposiciones transitorias y finales.

A los fines del curso veremos algunos artículos del tratado contenidos en la primera parte. 

ARTICULO 1: Determina la extensión del Río de la Plata: "El Río de la Plata se extiende desde el paralelo de Punta Gorda hasta la línea recta imaginaria que une Punta del Este (República Oriental del Uruguay) con Punta Rosa del Cabo de San Antonio (República Argentina), de conformidad a lo dispuesto en el tratado de Limites del Río Uruguay del 7 de abril de 1961 y en la declaración Conjunta sobre el Limite Exterior del Río de la Plata del 30 de enero de 1961."

 ARTICULO 2: Tiene significación en la ubicación de la Isla: "Se establece una franja de jurisdicción exclusiva adyacente a las costas de cada parte en el Río. Esta franja costera tiene una anchura de 7 millas Marinas entre colonia (R. O.

Uruguay) con Punta Lara (R. Argentina) y desde esta última línea hasta el paralelo de Punta Gorda tiene una anchura de 2 millas marinas. Sin embargo sus Límites exteriores harán las inflexiones necesarias para que no sobrepasen los veriles de los canales en las aguas de uso común y para que queden incluidos los canales de acceso a los puertos." 

De esto se desprende que la Isla Martín García se encuentra situada en agua de uso común, ya que él limite de las dos millas de uso exclusivo (franja costera) del Uruguay entre la Isla

Martín García y la parte continental uruguaya se corta en el Canal del Infierno por ser canal de acceso a puertos de aguas interiores en la República Argentina (San Pedro, Rosario, etc.). 

ARTICULO N* 41: Este articulo establece otro limite: el del lecho y del subsuelo del río: "Cada parte podrá EXPLORAR y EXPLOTAR los recursos del lecho y del subsuelo del río en las zonas adyacentes a sus respectivas costas hasta la línea determinada por los siguientes puntos geográficos..." (Determina veintitrés puntos formados por la intersección de grados de latitud sur y longitud oeste.

De acuerdo a esto él limite del lecho y subsuelo pasa por el Canal Buenos Aires (frente al Muelle de la Isla) ARTICULO 44: "Las Islas existentes o las que en el futuro emerjan en este río pertenecen a una u otra parte según se hallan en uno u otro lado de la línea indicada en él artículo 41, con excepción de lo que se establece para la Isla Martín García en él".

ARTICULO 45: "La Isla Martín García será destinada exclusivamente a la Reserva Natural para la conservación y preservación de la fauna y flora autóctonas, bajo jurisdicción de la República Argentina, sin perjuicio de lo establecido en le artículo 63."

Este artículo es vital para entender que la jurisdicción sobre la isla es totalmente argentina y que la isla tiene una función asignada por ambos países: la de ser una Reserva Natural.

Algunos tratadistas asimilan el término jurisdicción al de soberanía. En el tratado se utilizan términos como uso exclusivo, pertenecer, explorar, explotar, etc. Por estar de acuerdo con el espíritu del tratado que es INTEGRAR.

La Isla Martín García desde la firma del tratado fue progresivamente desmilitarizada en cumplimiento de la nueva función asignada, en el año 1985 pasó a manos de la Provincia de Buenos Aires, siendo el Ministerio de Gobierno, a través de la Dirección de Islas, el encargado de la administración, el desarrollo y manejo integral de la isla. Mientras que el

Ministerio de Asuntos Agrarios a través de la Dirección Provincial de Recursos Naturales es el organismo responsable de las tareas de protección, conservación y manejo del patrimonio natural.

ARTICULO 46: "Si la Isla Martín García se uniera en el futuro a otra Isla, el límite correspondiente se trazará siguiendo el perfil de la Isla Martín García que resulta de la Carta H-118 a la que se refiere el articulo 4. Sin embargo los aumentos por aluvión de Martín García (Canales Buenos Aires y del Infierno), pertenecerán a esta isla." C. A. R. P.: COMISIÓN ADMINISTRADORA DEL RÍO DE LA PLATA La comisión administradora del Río de la Plata fue creada por el tratado del Río de la Plata y su frente Marítimo, suscripto en Montevideo el 19 de noviembre de1973 por la República Oriental del Uruguay y la República Argentina, para cumplir con las funciones que se establecen en su articulo 66 y que son, entre otras las siguientes:

a. Promover investigaciones científicas sobre los recursos vivos del río y prevenir la contaminación.

b. Dictar las normas reguladoras de la actividad pesquera.

c. Coordinar las normas sobre practicaje y búsqueda y rescate, así como las ayudas a la navegación y el balizamiento.

d. Fijar las normas de alije y complemento de carga.

e. Facilitar a las partes las consultas y comunicaciones que sean procedentes para dar cumplimiento a las que se refiere la partes 1 del referido convenio.

La Comisión Administradora del Río de la Plata goza de personería jurídica para el cumplimiento de sus cometidos y está compuesta por cinco delegados de cada parte, con un voto por delegado.

Para la organización de sus tareas la C.A. R. P. Constituyó cinco subcomisiones permanentes: de riqueza ictícola, de navegación, de obras, de contaminación y de construcción y administración del parque destinado a los Héroes Comunes a Ambos Pueblos en la Isla Martín García.

ARTÍCULO 63: Las Partes acuerdan asignar como sede de la Comisión Administradora Isla Martín García. La Comisión Administradora dispondrá de los locales y terrenos adecuados para su funcionamiento y construirá y Administrará un Parque dedicado a la memoria de los Héroes Comunes de Ambos Pueblos, representando la jurisdicción y el destino convenido en el Artículo 45. La República Argentina dispondrá de los locales, instalaciones y terrenos el ejercicio de su jurisdicción.

Otros párrafos asignan a la Sede la inviolabilidad y demás privilegios del Derecho Internacional.

Si bien el primer párrafo del Artículo 63 pareciera indicar que toda la Isla es la Sede de la CARP, el segundo párrafo aclara la cuestión al establecerse el respeto de la Jurisdicción Argentina y el otorgamiento de locales y terrenos para el funcionamiento de la CARP en la Isla.

Los locales asignados son los que se conocen como Casa Rosada, y los terrenos los conformados por el actual Parque a la Memoria de los Héroes Comunes en un Predio de aproximadamente 10 Hectáreas.

Reserva Natural de Uso Múltiple Isla Martín García Instrumentos legales 1958- Declaratoria de Lugar Histórico (Decreto Nacional Nº 4.718)

1974- Declaratoria de Reserva Natural (Tratado Internacional del Río de la Plata, Ley Nacional Nº 20.645)

1987- Ley Provincial Nº 10.513 Ratificación de traspaso de la Isla Martín García de la Nación a la Provincia de Buenos Aires para proveer la conservación y preservación de la flora y fauna autóctona.

1990- Ley Provincial Nº 10.907 de Reservas y Parques Naturales.

1992- Declaratoria de Sitio Histórico (Ley Provincial Nº 11.242)

1998- Declaratoria de Reserva Natural de Uso Múltiple (Ley Provincial 12.103)

Destinada exclusivamente a Reserva Natural por el Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo (ley nac.20645/74) en su artículo 45 establece "Que la Isla Martín García será destinada exclusivamente a Reserva Natural para la conservación y preservación de la fauna y flora autóctona, bajo la jurisdicción de la República Argentina". La Isla Martín García, en su carácter de Reserva Natural de Uso Múltiple (ley prov.12103/89), es patrimonio de la Provincia de Buenos Aires siendo el Ministerio de Asuntos Agrarios a través de la Dirección Provincial de Recursos Naturales es el organismo responsable de las tareas de protección, conservación y manejo del patrimonio natural. Situación Geográfica y Características Físicas Se encuentra ubicada al sur de la desembocadura del Río Uruguay dentro del ambiente del Río de la Plata Superior y cercana al límite sur del Delta de los Ríos Paraná y Uruguay, distante a 3.5km. de la costa uruguaya y a 46km. en línea recta de la Ciudad de Buenos Aires. Circundada al este por el Canal del Infierno, al norte por el islote Timoteo Domínguez, al oeste y al sur por el Canal Buenos Aires (ex Canal Martín García)

La Isla Martín García, a diferencia de las islas del delta paranaense de origen aluvional, se trata de un conjunto rocoso perteneciente al Macizo de Brasilia, de edad precámbrica (1800 millones de años) constituida por tres tipos de rocas: granito gnéisico, esquisto y ultrabásicas.

Es en esta isla conjuntamente con la región de Tandilia en donde aparecen en superficie las rocas más antiguas del país.

Posee una superficie de 200 hectáreas incluyendo el terreno aluvional en formación al norte y al oeste, su punto más alto es de 27 m. sobre el nivel del mar. Su clima es templado y húmedo con tendencia a cálido.

Temperatura media anual: 17°c.

Temperatura media mínima en julio 8°c.

Temperatura media máxima en enero 29°c.

Precipitación media anual 1000 mm.

Vientos predominantes del sector norte y este.


Población 

La isla Martín García está habitada en forma permanente por unas 200 personas aproximadamente, las que tratan de armonizar sus actividades con los principios conservacionistas de la Reserva Natural. Este hecho constituye una inmejorable oportunidad de investigar las relaciones hombre - naturaleza.

EL FARO DE MARTÍN GARCÍA

Desde los inicios de la conquista y colonización española, pasando por los albores de la nacionalidad argentina, hasta la actualidad, la isla Martín García estuvo presente y fue testigo de los principales acontecimientos de la historia nacional.

A partir del nacimiento de la Armada Argentina de la mano de su ilustre almirante Don Guillermo Brown en el combate de Martín García, el espíritu intrépido de esta institución se impuso a través de una continua y esforzada labor a lo largo de los años. Su deber irrenunciable la ha llevado a emprender múltiples empresas siempre relacionadas con las actividades marítimas y con el afianzamiento de la soberanía nacional en nuestro dilatado litoral marítimo.

Uno de los organismos dependientes de la Armada que ha contribuido y lo sigue haciendo de manera esforzada pero decidida, a resguardar tan rectos ideales es el Servicio de Hidrografía Naval.

Nacido a fines del siglo XIX, más exactamente el 1 de enero de 1879 con el nombre de Oficina Central de Hidrografía, debía cumplir, entre otros trabajos, recopilar cartas y derroteros nacionales y extranjeros. Posteriormente, el 6 de junio de 1879 se reglamentó su funcionamiento pero "con la creación del nuevo Ministerio de Marina a fines de 1898, las actividades hidrográficas dependieron de la Dirección General Administrativa. Pero en 1906 alcanzará mayor independencia administrativa al crearse la Dirección de Hidrografía, Faros y Balizas".

Su compromiso fue establecer un sistema de faros y balizas merced a una ley del 29 de octubre de 1883 por la cual debía habilitar señales en el río de la Plata, Bahía Blanca e isla de los Estados.

Sin duda el enorme crecimiento del comercio por la vía fluvial debido al aumento de interés registrado en Gran Bretaña por la comercialización de nuestros productos agropecuarios y la política de apertura económica llevada a cabo por los sucesivos gobiernos después de Caseros, motivó la necesidad de contar con un buen puerto y con un sistema de señales adecuado para la seguridad del tráfico fluvial.

Cada vez y con mayor intensidad la Marina de Guerra erigía faros para incrementar la seguridad a la navegación y así fue cono en 1884 se instaló un faro en la isla de los Estados, y posteriormente se comenzó la construcción del faro de la isla Martín García, exactamente un 7 de enero de 1897, culminando el 16 de julio del mismo año y librándose al servicio diez días después.

Las características técnicas de este antiguo faro consistían en un "sistema parabólico con fanal octagonal, de 43 m de altura y 6 millas de distancia visible..." más una serie de detalles como: Intensidad de la luz: 68 bujías Violle Alcance óptico: 15,4 millas

Alcance geográfico: 17,5 millas

Sector de luz: 360°

Picos quemadores: 3 de 60 litros consumo horario

Picos pilotos: 2 picos de 20 litros consumo 24 horas

Consumo diario efectivo: 121 litros

Acumuladores colocados: 5 con 5.000 litros de gas

Autonomía: 7 meses

Luz: blanca fija alimentada a petróleo

El aparato de iluminación es una lámpara con mechas de luz fija.

Torre: construida en piedra y ladrillos, de forma cilíndrica a la que se anexó la casa habitación.

Garita: de hierro, de forma de prisma recto regular, de sección octogonal con aristas de hierro T y las caras con cristales. Terminada por un casquete de hierro esférico por la parte superior en cuya cima hay una esfera de metros 0,35 de diámetro con pararrayos de 1,10 m de altura.

Altura de la torre al plano focal: 9,65 m.

Altura del terreno sobre nivel medio: 27,5 m.

Altura de la torre desde el terreno hasta el nacimiento del pararrayos: 12,69 m.

Originariamente pintada la torre de blanco.

Edificio: casa habitación de mampostería de 2 plantas con la torre anexa. Techo con azotea.

El recinto del faro ocupa una extensión de 2.500 m2 de terreno fiscal. 

Sector de la Carta Náutica H-118 "Río de la Plata Superior" 6ª Ed. 1999 Publicada por el Servicio de Hidrografía Naval El 30 de octubre de 1916 quedó suprimida la antigua luz fija a kerosén, inaugurándose la luz a destellos con alumbrado a carburo de calcio con 1 destello cada 15 segundos.

Posteriormente, por Oficio Eh 3-n164 del 22 de febrero de 1924 se dispuso el reemplazo del sistema de luz y se colocó un aparato AGA (equipo de gas), quedando entonces con la siguiente característica: luz blanca a 2 destellos cada 10 segundos.

El funcionamiento del faro Martín García fue interrumpido en febrero de 1938 con motivo del emplazamiento de un semáforo ubicado en la isla por el Ministerio de Obras Públicas, decisión que se adoptó de común acuerdo con la Dirección General de Navegación y Puertos. Este semáforo sirve en la actualidad para la marcación de los navegantes y como indicador de altura de marea.

División Toponimia Lic. María Cristina Morandi Cartóg. Silvina Bouzas Problemática socio- ambiental: Cuando la Isla Martín García fue declarada Reserva Natural, no solamente se heredó sus recursos naturales (explotados masivamente en el pasado) si no también una superficie impactada por la acción del hombre (en el año 1967 estaba habitada por más de 4.000 personas), de allí que todavía hasta la fecha se encuentran vestigios culturales en muchos de sus ambientes, que al volver a las manos de la naturaleza se fueron cubriendo de vegetación.

Parte de esa herencia cercana y como resultado de conductas sociales ajustadas a otros tiempos que se contraponen al presente, nos enfrentamos a inconvenientes tales como gatos y perros domésticos introducidos como mascotas, plantas cultivadas que se expanden progresivamente atentando con el resto de la fauna y flora nativa.

Otros de los problemas actuales, son los residuos de todo tipo como chatarras, envases plásticos, pilas etc., acumulados por el consumo cotidiano de los residentes y de los visitantes.

En la actualidad, se han puesto en marcha distintos mecanismos tendientes a contrarrestar estas problemáticas, con el fin de preservar la calidad de vida y escénica de esta Reserva Natural.

Protección del Patrimonio Natural Las Reservas y los Monumentos Naturales Provinciales están a cargo de los Guardaparques Provinciales, que con carácter de fuerza pública, tienen a su cargo la custodia, vigilancia, control y seguridad de las áreas protegidas y participan en el Manejo y Administración conservacionista de los ambientes naturales y sus recursos silvestres (Artº 14 de la Ley 10.907 de Reservas y Parques Naturales Provinciales), siendo el Ministerio de Asuntos Agrarios el organismo de aplicación de esta Ley.

Martín García se destaca a la distancia como un macizo compacto de color verde brillante muy homogéneo. Sus variados ambientes contienen gran diversidad de especies florísticas y faunísticas. Las costas norte y oeste, donde el río deposita sus sedimentos, se cubren de juncales, pajonales y matorrales inundables, donde se pueden observar coipos (Myocastor coipus ), chiflones (Syrigma sibilatrix ), caracoleros (Rostrhamus sociabilis), pato picazo (Netta peposaca ), alimentándose en los espesos juncales.

Las canteras que proveyeron el material para el empedrado de algunas calles de Buenos Aires, se convirtieron en atractivas lagunas, que son sitios propicios para la observación de especies y la interpretación del ecosistema, habitado por comunidades de coipos (nutria criolla) cuyo alimento son los brotes de juncos y de la lenteja de agua (Lemma gibba) que como un tapiz verde cubre las superficies. Los ceibales que rodean estas lagunas (considerada nuestra Flor Nacional) reciben la visita de una variada avifauna (pueblan la Reserva más de 240 especies) entre ellas, polla de agua (Gallinula chloropus), gallito de agua (Jacana jacana ), pato barcino (Anas flavirostris ), chiricotes (Aramides cajanea ), gallareta chica (Fulica leucoptera ),etc. En las costas del sur es más notable la erosión, como resultado del oleaje y de los fuertes vientos, en ellas observamos afloramientos rocosos, césped ribereño y sarandizales.

Selva marginal

El río en sus frecuentes crecidas cubre las costas depositando semillas y frutos de especies norteñas y a la vez aporta humedad moderando la temperatura del ambiente, manifestándose así en esta Reserva Natural, la selva en galería que se desarrolla a lo largo

de los cursos de los ríos Paraná y Uruguay. En esta selva se distinguen distintos estratos vegetales de acuerdo a las necesidades de luz y humedad, los frondosos árboles poblados de lianas propician el desarrollo de hongos, algas, helechos y atractivas orquídeas.

Entre las especies arbóreas más características de este ambiente se encuentran el higuerón (Ficus luschnathiana), lapachillo (Poecilanthe parviflora), laurel criollo (Ocotea acutifolia), guayabo blanco (Eugenia uruguayensis), ingá (Inga uruguensis), yerba de bugre (Lonchocarpus nitidus ), azota caballo (Luehea divaricata), mata ojo (Pouteria salicifolia ), aliso de río (Terminalia australis ), saúco (Sambucus australis) etc. Así, conforman un techo que mantiene un ambiente umbrío y húmedo, facilitando el crecimiento de otra gran diversidad de plantas menores.

Será difícil individualizar entre las más variadas voces al Juan chiviro (Cyclarhis gujanensis), al pirincho (Guira guira), al yeruti común (Leptoptila verreauxi) y a otros como el pitiayumí (Parula pitiayumi ), el naranjero (Thraupis bonariensis ), la monterita litoral (Poospiza lateralis ),pero que dejarán escuchar sus característicos trinos. Arenales: En las zonas norcentrales de la Reserva Natural, retirados de las costas se alinean tres arenales presentando una vegetación tan particular como los cardones (Cereus uruguayanus), tunas (Opuntia vulgaris ), elementos transicionales entre los ambientes de"espinal" y "arenal". También crecen herbáceas como las cenicientas, la margarita de las arenas y marcelas, algunos ejemplares arbóreos aislados como espinillos y quebrachillos, cubiertos por tramontanas, ligas y pasionarias. Esta vegetación es escasa y particularmente adaptada a las duras condiciones del ambiente.

Es común observar sobre los arenales, magníficos ejemplares de lagarto overo (Tupinambis teguixin ) expuestos al sol y de algunas especies de lagartijas esperando dar inicio a una nueva jornada de caza. Al instante la quietud del lugar se ve interrumpida por el paso bullanguero de una bandada de cotorras (Myiopsitta monachus), bandadas de palomas que sobrevuelan la isla ofrecen un espectáculo digno de observar.

Sobre suelos altos, donde no llega el río con sus crecidas, crece el espinal: Bosque de árboles con hojas pequeñas y espinas, como el espinillo (Acacia caven), molle (Schinus longifolius ), tala (Celtis tala), sombra de toro (Jodina rhombifolia ), coronillo (Scutia buxifolia) donde merodean cuises, ciervos dama (exótico). En estos ambientes es común avistar una variada cantidad de aves como, el cuclillo pico negro (Coccyzus melacoryphus), atajacaminos coludo (Hydropsalis brasiliana ),crespín (Tapera naevia ), picaflor verde (Chlorostilbon aureoventris), picaflor bronceado (Hylocharis chrysura), carpintero campestre (Colaptes campestris), coludito copetón (Leptasthenura platensis), churrinche (Pyrocephalus rubinus), cortarramas (Phytotoma rutila ), ,jilguero(Sicalis flaveola ), mixto (Sicalis luteola), músico (Molothrus badius), algunas rapaces como, el gavilán común (Buteo magnirostris), chimango (Milvago chimango ), gavilán de campo (Circus buffoni ), etc.


Bibliografía

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Guías varias y folletería suministrada por empresas de Turismo

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Notas periodísticas varias

Ministerio de Asuntos Agrarios. Oficina del Servicio de Guardaparques. Tel: (01) 728-1855. Fax: (01) 728-6855

Novas; Fernando; Buenos Aires, un millón de años atrás; Siglo XXI Editores, Buenos Aires 2006

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Servicio de Hidrografía Naval: shn@hidro.gov.ar

Oficina del Servicio de Guardaparques: gpques_magar@latinmail.com

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13-12-2010

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30/11/2013