 |
|
 |
|
Yanquetruz Site Admin

Registrado: 18 Abr 2006 Mensajes: 163
|
|
 |
|
 |
|
Publicado: Lun Feb 18, 2008 2:04 am Título del mensaje: Otros Personajes de Cantabria |
|
|
Otros Personajes de Cantabria
Las Brujas
Se trata de brujas voladoras que tienen poder entre los mortales durante el tiempo que transcurre alrededor de la media noche (también llamada "hora bruja") y los primeros brillos del alba. Es decir, hasta que el sol ahuyenta los malos espíritus o se rezan las primeras oraciones del día.
Las brujas de la montaña no son hechiceras, ni encantadoras, ni adivinas: se cree en estos tres fenómenos, pero no se las odia; al contrario, se las respeta y se las consulta, pese a que sean familiares del demonio. Por ello algunas veces, el pueblo se beneficia de sus artes.
Todos los sábados del año, por la noche, las brujas montañesas salen volando chimenea arriba, montadas en escobas o transformadas en cárabos, rumbo a Cernégula, pueblo de la provincia de Burgos, donde celebran sus reuniones y sus ritos, las brujas allí reunidas se untan con un compuesto a base de hierbas frías, hierba mora, mandrágora y otras hierbas que producen visiones agradables.
Cuando regresan de sus reuniones en Cernégula se reúnen en cónclave; en él se exige a todas las brujas cántabras que relaten cuantas maldades hayan cometido durante la semana. Tales encuentros no llegan a ser akelarres, tan solo son pequeñas reuniones.
Pero las brujas montañesas también son curanderas: hacen mezclas de hierbas a todos los enfermos que confían en ellas, hacen el mal por las noches a los niños y a las embarazadas; atizan los incendios y sueltan el ganado de los establos, provocando que los animales se degollen entre sí a cornazos.
Un elemento fundamental para ellas es la escoba, en la cual se montan por la noche recorriendo todos los pueblos de Cantabria y sembrando el mal en ellos y provocando el enojo de todos sus habitantes. También se les atribuyen poderes sobre los cambios del clima, por eso, cuando cae una fuerte tormenta y seguidamente sale el sol, es un presagio de que va a caer otra tormenta. A ese sol se le llama "sol de brujas"
Los Nuberos
Geniecillos diminutos y malignos que cabalgan sobre la tempestad descargando el rayo y el granizo. Son los agentes y rectores de las tormentas de la Montaña, guiando un verdadero cortejo de nubes sin contorno y con enormes proporciones; se les tiene gran temor, ya que pueden causar grandes destrozos en los pueblos, por eso son tan temidas las noches de grandes lluvias y tormentas. Se encienden cirios para ahuyentar los nubarrones o se hacen tañir las campanas para ahuyentar los malos espíritus.
También actúan contra los pescadores cántabros. Cuando éstos se disponen a realizar sus faenas, los nuberos provocan terribles galernas que les obligan a volver a puerto con las manos vacías.
Disfrutan alterando el tiempo y haciendo el mal a los montañeses, que aún no han encontrado un método para hacer desaparecer a semejantes personajes.
La Osa de Andara
Vive en los Picos de Europa, en la región de Andara. Se alimenta normalmente de leche, castañas, raíces, maíz crudo y bayas de ciertos árboles y, a veces, de algún cabritillo. Esta mujer-osa, desaparece con la llegada de las nieves, pero vuelve a aparecer con el buen tiempo para reanudar sus fechorías.
Tiene la cara de mujer madura sin serlo y algo desdibujadas las facciones, cuando se enfada bizquea; tiene unas manos enormes de color oscuro, es brava y forzuda, pero rara vez demuestra su agresividad.
Su cuerpo está cubierto por un traje viejo y vulgar, los cabellos son largos y de color oscuro, sus brazos y piernas están cubiertos del mismo pelo que tienen los osos.
La Reina Mora
Se dice que está sepultada en su cueva desde hace cientos de años, llorando por su encantamiento. La Cueva de la Reina Mora, que guarda en su sima paisajes inéditos de variada condición, es un yacimiento paleolítico.
La cueva es de techo alto, con estalagmitas de formas caprichosas, cuyo perfil se asemeja a una mujer hecha naturaleza.
Se cree que el sonido de las aguas subterráneas y el débil silbido del aire en la cueva son los lamentos de los cadáveres de los moros allí sepultados, y también de la Reina Mora, que implora constantemente su liberación.
Las Ijanas
Cometían sus fechorías en el valle de Aras, de la zona oriental de Cantabria, principalmente en los pueblos de San Miguel, San Mamés y San Pantaleón, donde saqueaban las colmenas para poder satisfacer su desmedida glotonería.
También se dedicaban a penetrar en los hogares de los vecinos para robarles la comida de las despensas.
Son muy revoltosas y nadie sabe a ciencia cierta en qué lugar del valle habitan, pero se las describe con un pecho enorme que se echan sobre su hombro derecho cayéndoles a la espalda.
Loe Enanucos Bigaristas
Enanos, feos y barbudos, maduros y con arrugas en el rostro, dotados de gran inteligencia y habilidad y con una sabiduría semidivina. Son pequeños y solitarios, tocan el bígaro y le arrancan multitud de notas distintas. Suelen aconsejar a la gente y es raro que se ofendan, pero cuando lo hacen, se vuelven malos y vengativos, obrando con gran perversidad.
Se les encuentra en las galerías de las minas, lo cual es un buen augurio, pues eso quiere decir que allí se encontraran metales o gemas de gran valor. Se cree que estos enanucos poseen grandes tesoros escondidos bajo tierra.
Nunca van en grupo. Algunos se dedican a causar mal corrompiendo las aguas cristalinas, llenándolas de sapos y de escorpiones.
Por suerte son más los enanos del bígaro que se dedican a hacer el bien que los que se entretienen causando el mal a los cántabros.
El Roblón
Es más grande incluso que un Ojáncano. El nacimiento del Roblón es muy curioso...
Según cuentan los ancianos era un roble normal y corriente, aunque viejo, que tenía un enorme hueco en el tronco. Una tarde de tormenta se cobijó en el hueco de su tronco una bellísima muchacha. Empapada y aterida como estaba se apretó contra las paredes del hueco y el árbol, ante la tibieza de aquél cuerpo y el aliento de aquella boca sonrosada, sintió como la savia le corría más rápido por el tronco hasta que acabó estrechando a la mocita en un abrazo mortal. El árbol absorbió la sustancia y los humores de aquel joven cuerpo y aquella nueva savia hizo crecer desmesuradamente al roble, cuyas raíces se extendieron por los alrededores robando a los árboles y arbustos cercanos, no sólo su agua y alimento sino también su savia.
De este modo el Roblón acabó teniendo un aspecto extrañísimo. Su larga cabellera era de hierba casi seca, que caía en grandes mechones desde sus ramas más altas. La frente, ancha y rugosa era de haya. La nariz era una rama de encina, las barbas eran un bosque de matas de brezo, debajo de la cabeza le salían dos troncos de abedul que eran los brazos, con multitud de ramas como dedos. Y las piernas robustas y nervudas, eran fresnos de todos los tamaños. De roble sólo le quedaban las mandíbulas y el corazón.
En cuanto a los ojos, eran los de la muchachita, que, abrasados de dolor, aparecían envueltos por una mata de espino que llenaba totalmente las cuencas y ardía sin consumirse, de modo que, por la noche parecían dos lunas.
Después de esto el Roblón se empezó a mover, convirtiéndose en el azote de la Montaña. Sus pisadas hacían temblar los bosques, su respiración agitaba las ramas de los árboles y su sombra parecía la de una nube. Destrozaba todo lo que había a su paso, fueran cabañas, setos, paredes y, sobre todo, fuentes, a las que acudía a meter sus raíces para absorber por los pies todo el agua que podía.
 |
|